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Martes, 01 Octubre 2013 19:28

IMAGEN AUDITIVA

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La luz se apaga y luego de un lapso de tiempo un primer espectador comienza aplaudir, da la señal que todos presuponemos, pero al existir otras interrupciones de luz durante la función más breves, es cierto, el final queda sujeto a un primer espectador que desde la oscuridad prolongada cierra lo sugerido.  

Al salir de la sala anoté una par de palabras-ideas que al reflexionar se fueron eliminando, subsumiendo o fusionando, hasta quedar cuatro términos, los que intento explicar en relación a  la obra:   

Zoom: Los pensamientos nombrados en voz alta describen desde los movimientos más laxos de una rutina que comienza pública - por ejemplo, la señal que se hace para tomar el colectivo o cosas que son introducidas en una mochila- hasta llegar a las acciones concentradas e íntimas como el giro de una muñeca o el avance de un dedo.   

Coexistencia: Los monólogos simultáneos crean un murmullo, es difícil seguir el hilo de las voces que incoherentes todas juntas se anulan, porque apenas una logra hilarse las otras la envuelven y son olas de palabras solapando palabras entre palabras que cumplen otro rol, un relato, dos relatos, tres relatos, dirigidos al público que abrumado de información fragmenta.      

Polifonía: Micaela Moreno realiza una serie de movimientos secuenciales y relata lo mismo que hace, a la par Lila Acuña comenta en segunda persona con las mismas palabras lo que la primera ha dicho y movilizado segundos antes, para luego sumar una tercera voz Gabriela Paolillo; que a su vez repite lo que la segunda explica, también en segunda persona, por ende la imita. Las palabras repetidas con un pequeño delay vuelven a sobreabundar de información las acciones, aunque la concordancia de las voces ahora no satura, sino que como cascada reproducen el efecto de un eco. 

 

Lengua: El relato que fue atravesando cada secuencia continuó bordeando un dialogo entre las protagonistas, que recién al final sucedió a medias, cuando dos de ellas se abrazan hay una mitad, aunque la otra, las palabras, siempre fueron tres soliloquios. Las abrazadas hablan de lo que les gusta que le hagan al cuerpo; caricias, masajes con determinada posición de los dedos en el cuero cabelludo y placeres de ese estilo, para darle paso a la tercera en escena que cerca pero fuera del circulo de sus compañeras, a ritmo murguero chista su propia música, y la comunicación comienza a alejarse de las palabras para dar lugar a los rasgos fonéticos. La voz muta en algo que nombra sin vocabulario y acompaña los movimientos del el cuerpo que ríe y parece contento. Después la luz se interrumpió unos segundos y un primer aplauso.

Un texto para: Un texto para: RELATO DE ACCIÓN / Dirigida por: Martín Gil

Pablo Gungolo

Poeta, nació en Bahía Blanca y en la actualidad reside en Capital Federal. En el 2011 publicó su primer libro “Polaroid” (Editorial La Parte Maldita). Generalmente escribe en floresyfobias.blogspot.com (Elongando). Su próximo libro se llamará “los restos”.

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