Lunes, 25 Abril 2016 00:47

Fantasmas en la ciudad

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Fantasmas en la ciudad Gentileza

 

Dos mujeres antiguas, aniñadas, con un levemente distinto andar, rasgos y perfiles, pero muy parecidas entre sí, aparecen y desaparecen de la escena. Son petisas Morticias o niñas poseídas por alguna fuerza extraña, con pelos largos y oscuros de peluca. Llevan mangas largas que cubren sus brazos; están vestidas de un rojo intenso que contrasta con sus pieles blancas. Corren, se imitan, se temen, se cubren en un juego perturbador. Sus similitudes y diferencias provocan extrañamiento: ¿son la misma; son dos? Parecen formar un mismo ser desdoblado.

Lejos de los códigos realistas y naturalistas que caracterizan a la mayoría de nuestras ficciones, sobre todo el ámbito del teatro, esta obra rescata y valoriza a las criaturas del cine más expresionista, a las historias que más se alejan de la realidad: vampiros, parcas con hoces y asesinos encapuchados podrían estar acompañándolas, observándolo todo desde fuera del espacio escénico, o esperándolas pacientes con un té en las manos, en los camarines, hasta que llegue su turno de cobrar vida en escena en la respiración y el movimiento de las artistas.

Este monstruito de dos cabezas busca algo delante, debajo suyo, arriba de sí, inclina la cabeza, gira, repitiendo sus movimientos. Se escapa de algo. Observa absorto una película, iluminado por una gran pantalla. Tiene un gran susto y una imagen lo deja exhausto y derrite su cuerpo en el suelo. El público, a oscuras, oye cómo esa materia se transforma en un roce: el impermeable negro del asesino de la película se escucha a través de sus pisadas en un bosque o bajo la lluvia. Luego su sombra circula por las paredes de toda la sala y nos rodea, como al principio lo hicieron estas siniestras criaturitas rojas, pisando fuerte por encima de nuestras cabezas. Al final, el impermeable se vacía y el fantasma del asesino se va a asustar a otra parte.

En algún lugar del programa de mano de la obra, se afirma e interroga: "En un instante se desvanecen los límites entre fantasía y realidad y el borde entre lo conocido y lo extraño se vuelve difuso. ¿Será el comienzo de lo invisible para los ojos terrenos?". Después del aplauso, pienso que si lo invisible son los fantasmas, ellos están afuera, en la ciudad.

Salgo del teatro a la oscuridad de la calle Humahuaca y a las luces de la noche. Unos minutos después de que termine la función, se corta la luz en el barrio. La oscuridad y el calor de diciembre pesan en la ciudad. Siento que las dos muñecas diabólicas de mangas largas pueden estar espiándome. ¿Qué relación hay entre lo que pasa dentro de una sala, en una ficción o en una pantalla, y lo que pasa afuera, un corte de luz en una noche de verano en la ciudad? Esas dos enanas enfermas, pelilargas sacudidas, me dejaron mirando la noche con ojos extraños. ¿O es ésta una ciudad extraña? El color rojo del semáforo de la esquina cambia mientras cruzo y el blanco de los focos de las motos me enceguece y arranca en dirección a mí. El fantasma se me viene encima.

  

  

 

 

Este comentario fue construido a partir de la última función de la temporada 2015 de la obra, en el Espacio Callejón, Ciudad de Buenos Aires, Argentina.

 

Ficha técnica:

Idea, interpretación y dirección: Josefina Gorostiza, Jimena Pérez Salerno | Diseño de vestuario: Estefanía Bonessa | Diseño de escenografía y luces: Matías Sendón | Diseño sonoro: Fernando Tur | Realización escenográfica: Leonardo Ruzzante | Realización de vestuario: Patricio Delgado | Fotografía: Ariel Feldman | Asistencia coreográfica y de dirección: Ana Gurbanov | Asistencia de iluminación: Sebastián Francia | Producción: Camila Zapata Gallagher

Aime Pansera

Mi pasión por el teatro y una beca francesa me llevaron a licenciarme en Estudios teatrales en la Sorbonne Nouvelle y a realizar maestrías de investigación en la misma disciplina y facultad. Allí me acerqué a la danza, y fue en Barcelona donde tuve mis primeras experiencias profesionales y en la investigación escénica escribiendo y dirigiendo proyectos de teatro y movimiento. De vuelta en Buenos Aires, me especialicé en la formación de espectadores y en el desarrollo de nuevos públicos para teatro y danza. Trabajo en el ámbito de las artes y la educación y curso la maestría en Sociología de la Cultura en la Universidad de San Martín.

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