Lunes, 05 Junio 2017 19:53

En Convivencia DoceVeinticuatro - Segunda Cuadernos de Danza // SEMANA 1

Escrito por Tamia Rivero, Mercedes Rivas y Daniel Daverio.

 

 

Texto realizado por Tamia Rivero para “Naturaleza de la fuerza en el cuerpo y en la danza”, seminario coordinado por Roxana Galand, en el marco de la segunda edición del programa de entrenamiento escénico 12/24.

Mapa del Cuerpo, Saber Placer

El seminario propone un recorrido que, desde una gran simpleza inicial, avanza hacia cuestiones más esenciales y movilizadoras acerca de ¿qué es danzar para vos?, ¿dónde está aquello que te mueve a danzar?, ¿en qué radica tu interés, qué es aquello que te mueve a formarte, crear e investigar una y otra vez?, ¿dónde se encuentra tu placer, qué hay de gozo en tu danza?, y ¿qué no te gusta?  

Los interrogantes funcionaron interpelando un estar “aquí y ahora” que se cuestiona acerca de qué, cómo y cuánto sabemos, conocemos y podemos nombrar acerca de nosotros mismos, y acaso también, cuánto estamos dispuestos a permanecer en la pregunta, esa gran cueva de luces y sombras, oscuridades y revelaciones.

Mapeo: Amplificar – Expandir- Potenciar

La consigna es estar de pie con los ojos cerrados y realizar un trabajo de registro y observación para expandir, amplificar y acrecentar lo que ya está ocurriendo. Observar como cuando mirás una cultura, a un paisaje, a un árbol. Mirás sin juzgar, con la curiosidad de saber, de conocer. No corregir, no acomodar, ni siquiera intentar relajar una tensión, un dolor, sino por el contrario, intensificar, potenciar, ir más y más, amplificar aquello que me convoca en este singular “aquí y ahora”.  Ahondar, profundizar, horadar, escarbar, ver, mirar, mirar lo que veo, lo que se presenta, ¿en qué actividad es que estoy? y permanecer allí, estar. Abrir la puerta y meternos dentro de la cueva de la pregunta, no quedar en la puerta sino adentrarnos profundo, ¿qué más hay? Hacer un zoom al sentir, diferenciar por pixeles aquello que está siendo, que estamos sintiendo. Poder discernir entre sensación, imaginación y percepción. Registrar, cerca, más acá, más acá, sentir.

Empatizo: Observar- Dejarme Afectar- Nombrar

La consigna es observar el mapeo del compañero y anotar todo lo que veo. Traducir en palabras la sensación del otro. Inmersión total, minuciosa, detallada, silenciosa, táctil. Nombrar su fisicalidad, su actividad, describir su estar, su sentir, su gesto, su danza, su tono. Contemplación para objetivar en palabras y sin embargo, observar desde la proximidad, dejándome afectar por el otro, con la porosidad justa para luego volverme eso que vi.  ¿Qué palabras usar para traducir eso, lo indecible?,  ¿cómo nombrar aquella naturaleza extraña sin añadir, sin poner demás el repertorio de las conocidas imágenes que siempre advienen?, ¿qué lenguaje usar?, ¿describo minuciosamente direcciones en el cuerpo o utilizo una metáfora poética para ser lo más justa con el otro y conmigo? Lo que veo, me observa.

Aliados: Empatizar- Degustar- (Re)Volver

La consigna es degustar la danza del otro, y devolver lo que observo, lo que queda resonanado de esa danza. Resonar, traducir, interpretar, representar, imaginar, empatizar, contagiar, probar la danza del otro y ofrecer pistas al compañero para que pueda seguir en la cocina de su danza; amasando, revolviendo, espesando su danza una y otra vez. Algunas pistas para buscar son: ¿en dónde está mi interés?, ¿en dónde está mi placer?, ¿qué distancias hay entre el gozo y el displacer? Aquí es muy interesante la santa trinidad entre Conocer-Mover-Placer. Una invitación a un proceso de autoconocimiento desde la salud. Dice Roxana: “Cuando dejamos de evitar que ocurra lo que ocurre y permitimos que ello tenga lugar y se exprese, comienzan a activarse desde adentro soluciones más profundas a aquella incomodidad. Para cambiar es necesario adentrarse en las fuerzas que operan en esa organización.” La técnica entendida como una herramienta saludable que te permite desarrollar el potencial tu cuerpo singular. La famosa frase “nadie sabe lo que puede un cuerpo” se hace presente una y otra vez. Permanecer, para cambiar, ahondar para transformar, modificar por desborde. Escuchar las señales, el síntoma y desplazar la pastilla por el sentir y quedar allí, para transformar posta. ¿Cuánto espacio le damos a una consigna tan simple, cuánto jugo podemos extraer de nuestra existencia, y cuánto estamos dispuestos a aceptar, y cuánto otro a soltar?

Paula, una compañera, me devuelve respecto de mi danza: “En el pliegue algo se organiza”, y así, volaron estas palabras de esa cocina:

A simple vista se diría un taller,

en el que cada uno está absorto en su juego,

por placer de jugar a lo indecible,

por placer de gestar lo inasible,

Allí, todo es posible cuando se desborda

y rehace un recuento la memoria.

Allí, sentí pasar el borde de toda mi asombrosa existencia

entre sus labios, sus manos y su danza.

Algo quedó latente, un milagro ocurrió.

Allí, donde las cosas visibles pasan,

las invisibles advienen continuamente.

Plegar las alas para ver.


 

 

Texto realizado por Mercedes Rivas para “Un afecto que drogue el actuar”, seminario coordinado por Diego Echegoyen, en el marco de la segunda edición del programa de entrenamiento escénico 12/24.

Amarrar la red.

Real

Arte

Política

Afectos

Humano

Rostro

Tecnología

Futuro

Empatía

Palabra

Palabras escritas con fibra en papeles afiche

Palabras otras que asociamos y escribimos a su alrededor

(Todas estas palabras nos van a acompañar a lo largo de la biografía común que escribiremos durante cinco días)

Leo una noticia sobre un robo. Hablo con alguien sobre su vida y sobre la mía. Luego él inventará un poco mi historia y yo la suya. Comienzo a relatar una nueva propia historia:

Un comerciante chino fue asesinado en un súper de Ezpeleta  donde me mudé hace poco a una casa rota y desordenada que habrá que tirar abajo. Hace unos días que no vuelvo. Porque la casa me recuerda a alguien que ya no me quiere ver. El chino era mi amigo, nos entendíamos a la perfección. Tito le decíamos. Dos tipos entran y lo matan. Se roban plata. Parte de esa plata había sido mía. La cambié por un paquete de fideos un rato antes. ¡Estamos conectadísimos!  El Chino Tito, Ezpeleta, la casa, los chorros, el dinero, los fideos, él, yo.

Somos Una. Somos Uno-Une, une de unir.

Ya no sé qué es parte de su vida y qué de la mía. Quién es el chino y quién es el chorro.

Lloro por la muerte de Tito, el chino. Lloro por mi vida. Lloro por la de mi compañera. Pero también me río a carcajadas. Conectamos con emociones disímiles. Me enojo mucho, siento mucha furia. Furia de romper paquetes de fideos y matar al chino Tito. O a los ladrones que ya lo mataron. También puedo ser los ladrones. O el fantasma del chino Tito buscando venganza. Paso de una emoción a otra. En definitiva estoy viva.

Ahora vamos a relatar la historia de Hamlet  como si nos afectara, como si  fuera parte de nuestra biografía. No sé si alguna vez leí Hamlet (tenía que haberlo leído). Tuve que inventarle una historia a Hamlet. Una historia parecida a la mía y a la de cualquiera.

Tarea: filmar videos en la calle. Filmar a la gente. Las cosas que pasan. Todo lo que nos atraiga.

Usamos la tecnología para empatizar. Algo nuevo. Afuera de todo esto, la tecnología nos desafecta. Nos desvía las miradas. Nos impide ver el rostro del otro y reconocernos humanas. Hay que circular la información sin detenernos, sin mirarnos, sin escucharnos. Seguir nuestro camino sin interrupciones. Pero ahora hay que detenerse y mirar. Y apuntar el celular. Y pensar luego por qué lo hicimos. Por qué empatizamos.

Curiosamente al salir a la calle me olvido de filmar. Estoy en el colectivo con mi celular, no miro a nadie. Escribo en Google “Hamlet resumen”.

Ahora sí, hoy la tengo clara.

Tenemos que armar una conferencia sobre Hamlet.

Mi grupo:

Vos sos Hamlet, vos Gertrudis, ella y yo Baby Etchecopar…  Al fantasma sólo lo ve el príncipe pero hay una silla para él. Los vamos a entrevistar. Intentaremos incorporar tecnología. Los micrófonos están abiertos. Grabamos audios de whatsapp, frases sueltas dichas en el momento, otras ya fueron  grabadas previamente.  Se empiezan a reproducir en los micrófonos. Se superponen. Es un entramado de palabras. No sé cómo, pero en algún momento Gertrudis vuelve a parir al príncipe Hamlet. Está en trabajo de parto. La ayudo a pujar. Hamlet hijo nace, se abrazan y desaparece. Gertrudis en pleno puerperio y sin previo aviso se convierte en el fantasma del rey. Baby 1 en su hijo. Baby 2 fotografía la escena. Al príncipe original lo perdí de vista. Sin embargo de pronto veo al fantasma pariéndolo de nuevo. Y ya no sé quién es quién.

Es el turno del otro grupo:

Vos sos Hamlet (la obra), nosotras te vamos a investigar. Hurgaremos tu cuerpo. Porque vos sos otra, él en cambio es parte de vos. no emitirá palabra. Amaga con hacerlo. Se acerca a un micrófono. Parece que va a hablar. No dice nada. Lo deja. Se vuelve a sentar. Sólo las que están afuera pueden decir. La autoridad siempre es Nosotras. La obra es Otra. (Y el también). De a poco la obra adquiere independencia, ese cuerpo está vivo y hace lo que quiere. Ese cuerpo tiene rostro y emociones. Emite palabras. Las eruditas entran en crisis, ya no pueden hablar de la Otra como si nada tuviese que ver con Nosotras. Se van. El espera junto a la obra y luego sale por otra puerta. En silencio.

(¿Y en todo ésto dónde está la realidad?)

El salón se divide en cuatro. La danza. La locura. El pasado. El presente. Los micrófonos siguen abiertos y cada vez nos animamos más a colaborar con nuestra autobiografía:

Me voy a Córdoba

Yo también

“Tiré abajo una pared y me mudé a un hostel”

(Ah! Si tiro abajo las paredes me puedo mudar a un hostel)

Una casa rota

Y desordenada

(A la que él no vuelve porque me recuerda a alguien que ya no lo quiere ver)

“…ahora me quiero hacer una colonoscopía y una resonancia magnética porque pienso que seguro tengo algo…” escucho entreveradamente

Parientes muertos de enfermedades varias

Alguien que sobrevive a la enfermedad

Alguien que se cuida

Sólo hay que cuidarse y nada mas

Cuidarse

(“No aceptes tragos de desconocidos.

Cuídate” me dice ella mirándome a los ojos con sus ojos llorosos.)

Todos los pasajes me pertenecen.  Me sorprendo al percibir que todos vivimos la misma historia.

Aunque nada sea real

Esta es la Realidad

A veces como un fantasma

Un fantasma Real

Algunos la ven y otros no.

Y allí, atravesando todo, la política. Para bien y mal. Para empatizar o para dividir. Para enajenarnos y sumergirnos estratégicamente  en nuestros dispositivos móviles o para hacerle frente a los desafectos.

¿Y el arte, para qué?

Para mí, al menos esta semana, para oírnos, para mirarnos a los ojos y terminar contando una sola historia. Para reconocer nuestros rostros y reconocernos humanos. Reconocernos Una Uno Une. Reconocernos UNE (DE UNIR).

 


 

Texto realizado por Daniel Daverio para “Un afecto que drogue el actuar”, seminario coordinado por Diego Echegoyen, en el marco de la segunda edición del programa de entrenamiento escénico 12/24.

Hamlet al micrófono.

 

Entonces digo al micrófono:

Cuando tenía 9 años quería ser actor y mi mamá me llevó a un taller.

A los 12 me hicieron un test vocacional y me salió actor.

 

Me perdí la primer clase.

Hola, ¿me contás por favor que hicieron ayer ? pregunté a una compañera.

Uf muchas cosas, primero un trabajo físico medianamente tranquilo y luego hicimos una especie de autobiografía que compartíamos con algún compañero. Creo que después tomábamos la biografía del compañero y la contábamos como propia o algo así. No me acuerdo mucho (se ríe).

 

Pienso, pensamos:

Hay que empatizar.

¿Con qué empatizás?

¿Qué es empatizar?

¿Cuándo empatizamos?

¿Con el intelecto?

¿A partir de lo sensorial?

¿Sólo se empatiza en el arte?

 

Diego dice que decir lo que me pasa no es empatizar, es dar una información y corresponde a un registro actoral de "telenovela". El humano posmoderno no puede expresar. No puede decir. Lo interesante es actuar esas corazas.

 

La pérdida de la humanidad es perder la capacidad de empatizar. Empatar con el otro, ser caritativo, pensar en el otro, ser un poco el otro, ser la humanidad, perder la individualidad.

 

Sigo pensando, me provoco:

¡¿Quién carajo es Hamlet?!

¡¿Qué me importa Hamlet?!

¿Qué tiene que ver conmigo, con nosotros?

Hamlet es en nosotros como lo fue en todas las épocas, pero por ahora no empatizo con Hamlet. Pero sí empatizo con un esquizofrénico pasado en pastas, reprimido, marginado, hecho mierda y cagado a palos por unos policías.

 

Ejercicio:

Acciones deportivas + acciones cotidianas casi mecanizadas = "TIK"

"TIK" + personaje empastillado + una compañera de paseo empastillada = Esquizohamlet.

Cuando nombran a mi padre = "TIK"

 

Diego habla y propone un ejercicio/dispositivo para trabajar. Es un cúmulo lleno de tantos materiales que le cuesta hasta explicarlo. ¿Por qué hablas así, Diego? ¿Estás actuando? Ufff me perdí ¿Qué había que hacer? Diego Mauriño es mi compañero y le pregunta algo técnico a Diego Echegoyen referido al ejercicio.

Más tarde, Hamlet es la duda. ¿Por qué no mata a su tío de una vez y listo? Pues porque se acabaría muy rápido la tragedia y no habría obra.

Luego, Shakespeare habla via Hamlet y con Diego.

Diego reflexiona sobre el arte en general con Diego y Diego habla.

Hablo de Diegos.

Diego dice que Diego es DiegoHamlet.

Shakespeare empastillado.

 

 

"El beso de la muerte":

Deseo con toda mi alma besar a mi compañera, pero si la beso me muero. Y soy Hamlet. Y actúo mis corazas capitalistas tecnológicas. Y tengo un dimmer que regula el porcentaje de ciertas emociones. No tengo que hacer ninguna acción. Me estoy contracturando. No me la creo. ¿Qué es una emoción? Me aburro. Le doy con todo. Voy a explotar! De pronto, algo interesante. Me divierto, los Diegos también y se ríen. Mi Clown está brotando.

 

Chau hasta mañana.

Nos vemos.

¿Alguien quiere ir al Mamba a ver la exposición de Saraceno?

Justo tengo que hacer tiempo (le digo). Vamos!

¿Vos sos Paula Herrera?(Me sorprendo) Qué casualidad, voy a hacer un registro también de tu seminario.

Paula me dice: En la clase me sensibilicé, cuando pude ponerlo en palabras me puse a llorar. No es estar angustiada le dije a Diego, es llorar como una limpieza, un canal, es sano. ¿No te parece? Rotundamente (le digo).

 

Último ejercicio:

Entre muchas cosas hay tres micrófonos para usar cuando uno quiera.

Un proyector nos ilumina y quién sabe lo que se proyecta a nuestras espaldas.

La plataforma estética está planteada.  

 

Me pregunto:

¿Qué es en la actualidad la danza posmoderna performática?

¿Está allí en los micrófonos? ¿Está en el discurso transparente individual? ¿En la "verdad ", en lo "real"?

Parece que es así como somos ahora. El reality show y la denuncia. Todo esto en el micrófono.

Paula Herrera lo toma y dice:

Diego Echegoyen, quizás vos te angustiaste al verme llorar ayer.

¿Cómo salir de lo representativo? El micrófono es un dispositivo para eso.

A una parte de mí no le gusta y me resisto a agarrarlo.

Me veo necio y no quiero serlo. Me sincero: en definitiva, el dispositivo es efectivo.

 

¿Me está gustando o lo estoy comprando?

Pucha me siento un viejo romántico. ¿Soy posmofóbico?

Basta, agarro el micrófono quiero hablar.

¿Qué decir desde mí? ¿Quién soy?

¿Es éste el conflicto psicológico existencialista de Hamlet? ¿Soy Hamlet del 2017?

Soy la obra de arte, me resisto, me vendo, soy parte, soy mercancía de consumo del capitalismo.

¿Estoy empatizando? ¿A quién le importa mi vida, la tuya?

 

Entonces digo al micrófono:

Cuando tenía 9 años quería ser actor y mi mamá me llevó a un taller.

A los 12 me hicieron un test vocacional y me salió actor.

Desde los 18 años me aboco decididamente a las artes escénicas.

Aquí y ahora, con este micrófono, debo hablar desde mí y no sé cómo.

Hamlet.









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