Lunes, 03 Julio 2017 17:05

En Convivencia DoceVeinticuatro - Segunda Cuadernos de Danza // SEMANA 5

Escrito por Alejandra Jaliquias, Josefina Zuain

Texto realizado por Alejandra Jaliquias para “Un posible croquis compositivo”, seminario coordinado por Federico Moreno en el marco de la segunda edición del programa de entrenamiento escénico 12/24.

3 X 3= infinito

I

Llego a mi viaje dentro de otro viaje.

Fábrica Perú.

Historias guardadas en la arquitectura. Mientras voy llegando, me asombran los edificios de la zona, su ornamentación, sus cúpulas con estatuas. Volúmenes en el espacio urbano que conviven con los cardúmenes de gente vomitados por la boca caliente y húmeda del subte. Apenas un momento antes, me percibo dentro de una suerte de coreografía subiendo paso a paso las escaleras del subte siendo parte de esa numerosidad, esos cuerpos continuos que imponen una forma y un ritmo, y todo esto justo antes de mirar hacia arriba y ver todas esas esculturas + edificios. Quisiera encontrar otra palabra que nombre esto que une estética y función, y me pregunto por la sociedad en la que esto se construye y se habita. Y. Y...

II

Llego a Fábrica Perú. Puerta metálica negra. Leo 442. Es. ¿Será?

Y otra vez la historia en la arquitectura, Marcio me recibe y me habla de la otra fábrica, la textil, que dio su hechura a esta Fabrica Perú que está en San Telmo pero al entrar la imagino resituada en Berlín.

Y comenzamos. Recorrido del lugar, mi recorrido personal entre los recorridos de quienes ahí estamos, recorriéndonos, afectándonos mutuamente.

Comenzamos tres.

Federico convoca a trinidades que compongan el hacer. Los trinomios que lo nombran.

Triángulos en el lateral de su cuello permeable que se cuelan en sus palabras.

Tres palabras puestas en relación geométrica mueven el espacio y las ideas:   limitar – abrir – resignificar

Agrupaciones ternarias en la práctica de entrenamiento corporal y compositivo:

 

3 nombres x 3 minutos x 3 versiones, por ejemplo.

Imagino un triángulo con forma de pala cuya punta hacia abajo permite cavar más y más profundamente en el mismo pozo. Los límites que definen mientras posibilitan buscar hacia adentro de lo que investigo.

¿Más adentro qué hay? Me muevo y cuando menos lo espero PAUSA. Momento de percibirme allí, mi volumen entre otros, en ese espacio, con los nombres que usé para acceder a lo sensorial o fantaseado.

¿Qué otra manera hay? MINIMIZO.

Herramientas de edición en esos cuerpos – esculturas móviles en el espacio – tiempo. Ilusión de titiriteros afectados por sus títeres, efímeros instantes de omnipotencia. Quien danza decide su acción a partir de las herramientas, elige cuándo continúa, dónde resitúa, cuándo y cómo minimiza o maximiza, hasta dónde repite o rebobina.

Un dispositivo Moebius, adentro y afuera se recorren sin solución de continuidad. Adentro y afuera. RESITUAR.

Rupturas de la linealidad, puntos de fuga hacia multidimensiones simultáneas.

Nuevos modos de versionar. MAXIMIZAR

di-versionar

multi-versionar

sub-versionar    REBOBINAR.

 

TRANSITAR

TRANSHUMANTES

TRANSDISCIPLINAS

¿TRES? TRABALENGUAS

 

REPETIR. 3x3. PAUSA.

 

III

Con el transcurso de los días los temas, los movimientos, se van interpretando – interpenetrando- Magma de ideas bailadas en el espacio, lo inicial se traduce en los cuerpos de otros en variaciones singulares y todo se sigue multiplicando, ya mis temas se nutren y se van tallando y redefiniendo. MAXIMIZAR.

Encuentro otras cavidades y convexidades en el modo de mover las palabras. La linealidad definitivamente está perdida. El procedimiento sólo garantiza lo provisorio, neogénesis que insiste. RESITUAR.

“Neogénesis: (edafología) proceso por el cual se forman minerales de características arcillosas por cristalización de elementos que son liberados por hidrólisis durante el transcurso de los fenómenos de alteración de las rocas y sobre todo bajo la acción de los climas cálidos.”

Ahora los trinomios se vinculan con un contexto- definir un análogo y un alterno, y un elemento disruptivo-fuga/complemento desparejo, no arma oposición, desarma la estructura del contexto.

¿De qué modos nos valemos para componer? Qué prácticas necesitamos para componer lo que queremos?

Elecciones minuciosas de nuestras prácticas- elementos cristalizados.

Diseñar – organizar – establecer

Desequilibrar- romper- redireccionar

Reestructurar- permear- resignificar

ARCHIVO. FIN


Texto de Josefina Zuain para "Un posible croquis compositivo", Seminario coordinado por Federico Moreno, en el marco de la segunda edición del programa de entrenamiento escénico 12/24.

El trueno

Era viernes a la noche y no sabía qué era lo que iba pasar la semana que empezaba luego de esta que ya estaba terminando. Tuve una suerte de iluminación, una suerte de mensaje, un insight le llaman. Pensé “Josefina, te tomás demasiado en serio las palabras del otro”

El dictamen.

Tomarse demasiado en serio las palabras del otro conlleva, muchas veces, el pensar que entiendo y que sé a qué se refiere cuando me dice, por ejemplo, Te quiero. Esto es un espinoso error que me acompañó a lo largo de la vida. Creer que porque el otro lo dice y las palabras yo las comprendo, ergo, discierno al otro.

Ese viernes empecé a asumir que aquello que creo que entiendo en verdad no lo entiendo y es mi nueva forma de encarar el mundo. De la mano de una pregunta tenaz.

Hay muchas cosas que uno conoce de forma conceptual pero que en verdad pareciera no asimilarlas del todo. No son conceptos encarnados sino formas de ideas que flotan alrededor de la mente, como al aura capaz. A mi me gustan mucho las preguntas y creo realmente que no hay otra forma de pensar que no sea con ellas. Sin embargo, me decis te quiero y creo que interpreto correctamente lo que me estás diciendo.

La imagen.

El noble baila. Su cuerpo es sometido a la contemplación del pueblo. Baila los pensamientos, baila las preguntas. Escribe con el cuerpo en el espacio y el tiempo. Baila, es un proceso de conocimiento que nombra y ordena y hace texto y jerarquiza y relaciona y, así el noble, crea el mundo.

¿De qué manera se relaciona esta idea del diseño con la producción? Diseño de uno mismo, diseño de un espacio, diseño del mundo y la forma de habitarlo. El diseño, entra en las capas de producción pero también sucede que la producción pasa a ser una forma de diseño y eso modifica los términos de la producción misma. La práctica del cuerpo modifica el mundo.

Las ideas de una mujer traspasan la carne. De la mente al cuerpo del cuerpo a la mente. El noble sabe que no existe tal división. Sus pensamientos son cuerpo.

¿Qué hace el gran hombre para atravesar el mundo? Dedica su atención a la pregunta por su hacer. Atiende los asuntos del pueblo, contempla su desarrollo. ¿Dónde está la atención de los otros? ¿Cuál es son las herramientas con las que los hombres despliegan una confianza personal? El pueblo mira al noble, el noble mira al pueblo. Ver y permanecer mirado. Sólo quien se sitúa en un buen punto de vista puede observar al mismo tiempo que se muestra.

Al comienzo un seis, significa. Una pregunta practica la síntesis.

Toda edición es una forma de pregunta. ¿Qué es lo real? ¿Cómo se capitaliza la singularidad del pueblo?

El noble multidimensiona su cuerpo. La práctica del rey se acumula en el propio cuerpo y en el pueblo. No hay línea, no se  narra una historia. Se mueve la danza en una oscilación constante, en un recorte infinito. Los soportes de la práctica son palabras. Anclajes que permiten actualizar de forma constante la relación del noble con el mundo. Existen, sin embargo, hábitos hermosos. Cada uno de los miembros del pueblo, contempla a partir de sus gustos. El gran hombre decide sus sabores. El noble practica, piensa su contexto y define los acentos que darán al pueblo su orgullo. El gran hombre diseña su práctica.

Seis en el segundo supuesto, significa: archivo-memoria-repetición.

El espacio propone una imagen inicial como forma de conocimiento del mundo. En grupo o solo, permanece una joven muchacha ocultando su propio cuerpo. Oculta para ser mirado, pliega y mantiene plegando su cuerpo con otros cuerpos. Arquitectura, espacio y tiempo van con el gran hombre y con los otros.

Subordinando acciones a algún contexto dominante, el noble propone acentos de su hacer. La imagen inicial ofrece cinco brujas. Inicia la danza. Inicia un ritual. Todos los hombres se entregan a una exploración de movimiento.

Seis en el tercer puesto, significa: diseñar y organizar la investigación, cada cosa tiene un método cada método es la cosa misma.

Las preguntas en el arte son su Historia. Son de todos los hombres, son del pueblo. El noble se pregunta y el pueblo contempla al gran hombre preguntar. El gran hombre ofrece a una joven muchacha la posibilidad de encarnar su fé en la pregunta.

Seis en el cuarto puesto, significa: estimular.

La disponibilidad activa la práctica. El noble permanece entre su investigación y la investigación de los otros. Permanece en el mundo. La práctica del gran hombre es una ofrenda. No existe en el pueblo el primero que hace eso que se está haciendo. Todos los hombres bailan la misma danza por primera y última vez, cada día.

Seis en el quinto puesto, significa: minimizar y maximizar son la misma cosa.

Puedo bailar como si nadara en la superficie del agua, puedo compartir el tiempo infinito de una práctica. Puedo resituarme, puedo pausar, puedo hacer mucho y puedo hacer poco.  El noble maximiza y minimiza una danza inagotable. No sabe la dirección en que despliega su movimiento, se pregunta. Un movimiento que habilita el estado de práctica.

Seis en el sexto puesto, significa: el tiempo necesario para llegar a lo otro es aún mejor.

¿Cómo organiza el pueblo su hacer diario? ¿Qué es mantener la expectativa y sostener la gratificación? Multidimensional, el cuerpo del rey se expande. Su danza se exhibe, es lección de vida. Cuando el hombre se entrega a su sensación permite que todos sean un cuerpo vivo. Una mujer mantiene relaciones carnales hasta agotarse, su musculatura se tonifica, el pueblo observa. El noble permite que el cuerpo cambie, un gran hombre que ofrece a todos la mutación. Transforman las preguntas los cuerpos de los jóvenes. El pueblo permite al gran hombre que vaya variando consigo mismo y en exhibición constante a la mirada de los otros. El gran hombre hace comunión. Asume la pregunta.


 

Texto realizado por Alejandra Jaliquias para “Hacer cosas con palabras”, seminario coordinado por Victoria Roland en el marco de la segunda edición del programa de entrenamiento escénico 12/24.

La pertinencia de la impertinencia

I.- CATARSIS Y FRAGMENTACIÓN

Ccccccccckkkkko  n tArrrrr

ExppppppppppppPLORar

Subvertir sentidos, sonidos, materialidad sonora.

Coreografías bucales. Escupo dibujos de rrruidos y palabras ahí, frente, arriba, lejos , cerca, en el espacio de la sala y de los cuerpos. Mamuschkas sonoras. Chocolate, lo que comía entonces.

El cuerpo de las palabras me ingresa una sensación, intención, /in/tensión.

Me atraviesa. Derrite mi piel, miel derramada hacia los músculos, pegajosa, pegajosea, fluye pesada o brillante, cantarina, resonadores en pecho, en cabeza, en todo el cuerpo caja de resonancia, laboratorio alquímico en medio del fluir de los sonidos organísmicos.

Imágenes que metamorfosean el texto que deviene textura: posibles troqueles, trapos sucios exprimidos que gotean y el texto ahí, royendo los huesos y al hueso del texto que cada uno investigará en su narrativa más personal,  prescindiendo y olvidando la representación-palabra de la actividad de enunciar, archinombrado proceso secundario del aparato psíquico en el modelo freudiano.

Acá se trata de tratar a las palabras como cosas, reencontrar una quizás mítica conexión entre la cosa y su nombre, la experiencia visceral, la tripa con sus olores, sabores que saben más de lo que la asepsia de la palabra ordenada, prolija, puede in-vocar.

Pulsión, pulsación vital. La actividad de respirar- contracción y expansión. El sonido tiñe el aire que exhalamos, la inspiración no fue neutra, incorpora también informaciones que la modifican. El cuerpo implicado en todos sus rincones. Después de desestructurar y mover sonidos y palabras,  los bordes de las yemas de mis dedos aumentaron su temperatura como nunca había notado.

Se me queman los papeles. Agujerear las O de confort, mientras escupo, lanzo, danzo las consonantes en el espacio.

Cómo dar vida a las letras que componen texto en un papel? Tomarse en serio, beberse, triturar el texto-cosa y estar en ese banquete mano a mano, palabra a palabra, con el autor del texto. Soplos dionisíacos modelando e interviniendo letras, gestos y cuerpos.

Durante un entrenamiento se me acercan frases leídas o escuchadas, del adentro y del afuera:

“Un poema es un fiambre de palabras muertas/si no es una pedrada/

Que partiendo de una honda certera/ se incrusta en la piel….”

(Miguel Hernández)

 

Y también resuena el título “Extracción de la piedra de la locura” (Alejandra Pizarnik)

Es que la desestructuración -si no estuviera envuelta en en el acuerdo de los que allí estamos juntos en ese laboratorio jugando a ser científicos que hacen cosas con palabras,  para nuestro dividido mundo cuerpo/mente, “suena” a locura.

Propongo, entre las cosas a hacer con las palabras, hallar ALGUNA PALABRA, al menos provisional, para nombrar ese grado de trama, de inclusión simultánea y recìproca, entre psique y soma, hasta ahora disociados en los conceptos que –si las palabras nos atraviesan –también refractan al espacio semántico nuestra propia disociación.

En ese estado de porosidad gozosa terminé el viernes. Me encuentro al día siguiente con esta escritura, exprimiendo la tinta de la anterior:

IV.- Nuevas destilaciones. (Mis sedimentaciones  mientras afuera se derrite la nieve).

Ya estoy otra vez en casa y una nevada “impertinente” dejó a mi ciudad, San Martín de los Andes, incomunicada y sin luz durante unos días. En realidad, incomunicados es un decir, mi comunicación con los libros y con mis reflexiones e integraciones  se acrecentó. Pasados diez días desde que terminó el seminario, mis sensaciones e imágenes ya no eran lisérgicas pero sí conservaban mucha disponibilidad de acceso a lo preconsciente. En ese contexto,  devino este texto:

“Una lengua que habla de lo que la excede”  (Kalmar-Gubbay 2015)

Las palabras empiezan en sonoridades atomizadas. Cuando se conjugan esos ruidos como sílabas y esas sílabas como palabras, las vestimos con el ropaje de la lengua y el idioma. Pero en un taller donde la propuesta es Hacer Cosas con Palabras, el trabajo es casi arqueológico y a veces podemos encontrarnos onomatopeyas y otras joyas escondidas en el fondo de las palabras.

Si sabemos seguir el protocolo, primero un simple contacto con la columna vertebral, centramiento interno, algunos  adhomuka y uthanasana - equipamiento infaltable como la respiración intercostal y la abdominal y el sonido “ssss”(usado por los antiguos taoístas para desintoxicar pulmones y la tristeza guardada) podemos continuar de pie, con la vocalización portamentada, glisada dirían los violinistas, una octava ascendente cuando desciendo y descendente cuando asciendo. Y así, con la escala cabeza abajo y este traje, ya podemos entrar al laboratorio y guardar la ropa de calle que acá no nos va a servir, (vamos, que esta tarea es para ir a buscar en carne viva  y hasta el hueso!)

Así, listos para tras-tocar las certezas y empezar. El espacio en blanco y negro de la sala de Fábrica Perú es un microscopio gigante donde los sonidos proyectan letras, texturas, sensaciones e intenciones. ¿¿Existirá la palabra para esto?? ¿Un megaloscopio? Quizás caleidoscopio. Sí. Mientras trabajamos se llena de colores en movimiento, afectos que tiñen los entrenamientos. Caleidoscopio Lisérgico Multidimensional.  

Son procedimientos de análisis:  fonamos y escuchamos  palabras  que se autonomizan del decir, se des-estructuran, se demoran en alguna sonoridad que nos interesó, y se sumergen en tacto  de los labios que se besan a sí mismos, entre los sonidos que ya se olvidaron de sus prolijidades de la prosa, y se lanzan sorprendidos a  descubrir  la piel de los labios, la lengua, la saliva. Sílabas y palabras que demoramos y saboreamos, o escupimos, como un bebé que recién se encuentra con la leche materna. La propiocepción se agranda, nos reencuentra viajando en el tiempo que ya perdió a Cronos. Momento mítico pero también sensorial.

Me pregunto. En nuestra vida adulta, en nuestra cultura; ¿Dónde abrimos una brecha para llegar a esos objetos-sensación que también están en las palabras?

Otras veces las palabras manchan, ensucian paredes, dibujan en el aire, nos devuelven un cuerpo marcado por lo pulsional, el agua se mueve y aparece un fragmento más del iceberg- imagen pulsional de nosotros.

En este recupero arqueológico, hay que admitir que ahora, desde el balcón del Yo que  contempló la escena sin entender mucho de su lenguaje,  necesitamos apelar a la reconstrucción secundaria de esas vivencias y traducirlas aquí en la escritura, sobre una pantalla-cuerpo, papel-cuerpo que escriba lo que la piel ya supo.

Traducciones imposibles, cada código tiene su riqueza propia y su límite. Cómo nombrar esa experiencia de tiempos y espacios metamorfoseados, donde voluptuosidad, encapsulamiento, odios, implosiones y explosiones, enamoramientos de un instante, reclamos airados, lazos, marcas cuerpo a cuerpo y tanto más que llega de adentro y de afuera en esas oleadas, en esas efímeras pasiones, en los jugares, en la intimidad absurda o deplorable. Si no estuviera el pacto que tenemos entre todos, el marco del seminario y la presencia estimulante, alentadora a buscar, a no aflojar esa búsqueda, permitir ser encontrados por todo nuestro voluminoso espesor de sensaciones, afectos, ¿representaciones? Habitarnos sabiendo que lo informe, el garabato espontáneo de la acción,  es la poética que presta su paraguas ¿a la locura?

Y aún está el texto, ese que cada uno eligió el primer día, como soporte de la experimentación y como interlocutor-sujeto que está en pie de igualdad con cada uno de los que lo leemos, lo escuchamos, lo decimos. Observamos su cadencia, sus características, diseñamos en el espacio una escritura corporal del ritmo que le imprimimos. Todos recursos puestos en marcha en la pretensión de un decir decidido, no ingenuo. Tomar decisiones con respecto a cómo elige cada uno transmitir en escena eso que del texto nos toca en toda nuestra esfera, el centro mismo de nuestro ser.

Lo decimos y después de unos días, observamos cuánto más puede estar el decir cargado de todo lo que fue parte de esa búsqueda. Es lengua con voz, tono, ritmo y subjetividad, (como dicen Gubbay y Kalmar, 2015) y comprobamos cuánto más podríamos seguir hacia adentro y hacia afuera, explorando esas cualidades, calidades en el movimiento del sonido, los timbres, las escenas que ya son nuestro agenciamiento de la vivencia, silencioso y personal. Y siguen trabajando incesantemente dándole otros matices al gesto, a la palabra, al espacio del texto que elegimos.

En mí misma. Una experiencia vital que me invita a seguir ligando representaciones haciendo cosas con palabras.









 

 



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