Viernes, 25 Abril 2014 22:46

Sobre las posibilidades de definir: la danza como lenguaje no unívoco.

Escrito por Victoria Alcalá

Bailar universalidades… o la danza es universal… o somos seres universales que necesitamos danzar. ¿Qué conceptos danzamos? ¿Cómo nombrar las actuales manifestaciones de danza? ¿Desde qué lugar componer y definir danzas en la cultura contemporánea?

Si tuviéramos que trazar un límite que distinga entre los emergentes de danza contemporánea y la llamada Expresión Corporal (su legitimidad, realizaciones y alcances) nos enfrentaríamos a un monstruo ideológico muy grande: el de las pujas dicotómicas. Ese monstruo positivista que intenta sistematizar y obligarnos a elegir entre una ladera y otra. 

Partamos de la idea de que toda obra de arte implica un modo de ver y entender el mundo. El camino profesional muchas veces, se encuentra repleto de búsquedas y vacíos permanentes en relación a esto. En ese camino, intentamos adherirnos a propuestas más afines con las que compatibilizar. Intentamos “pertenecer”, poder pararnos en un lugar, poner pies sobre la tierra. Entender la infinidad del universo. Como bailarines insertos en una sociedad, somos también portadores ideas que circulan socialmente. Por momentos estamos de un lado o del otro.  A veces bajo la forma del inconsciente colectivo. Entre tantas voces, puede entreverse, pequeña y potente todavía, alguna vieja resonancia de “lo Absoluto”. Pensar en estos términos no nos lleva a ningún resultado nuevo. Es evidente que una visión polarizada del mundo, nos llevará una y otra vez, a entender también la danza, el sujeto y el cuerpo, desde un lugar dicotómico. Profesionales escindidos, divididos, desintegrados. Hoy, afortunadamente, existen caminos alternativos. Considerar posibilidades de diversificación e integración (incluso en la educación, no sólo en el proceso creativo) permite ampliar los horizontes del mundo de la danza. 

La vertiginosidad y sobredosis de información actual, nos aproxima a posturas más relativizantes. En una era multimedial, pluridiscursiva e interdisciplinaria, definir se vuelve una tarea ardua. El lenguaje ha sido desenmascarado. Se vuelve liviano y chorrea. A la vez que muchos grupos conservadores de poder intentan sostener una máquina de pensamientos radicales, el arte ingresando a los espacios públicos vuelve a ser lugar de revolución - pero ya no necesariamente de minorías. La danza ingresa a la televisión, a las plazas, a las universidades, a los videos, irrumpe en este contexto. Centros y márgenes se invierten y, entre este conflicto dialéctico (histórico, cultural y actual) nos encontramos. ¿Cómo entendemos la danza hoy?

A la hora de reflexionar, definir puede ayudar a entender. La palabra que define es necesaria, nos permite iniciar el juego del debate. La palabra limita pero no cierra. Una definición puede resultar esclarecedora siempre y cuando se presente como palabra “abierta”, consciente de sus propios trucos polisémicos. Una palabra que no encadene herméticamente, que no nos obligue a pertenecer a una disciplina o a otra, a un grupo o a otro, sino que nos permita flexibilizar (y no por eso borrar) los límites que ella misma propone. Desde este lugar, podemos pensar que una visión integrada del mundo, una visión que admita la manifestación del caos, las multiplicidades y las diferencias, nos llevará a entender el arte desde una concepción distinta. 

Cuerpos y géneros polimorfos, sujetos múltiples y contradictorios engendran danzas también orgánicas, cotidianas, más “primarias”. Nos encontramos con propuestas donde vida y arte como creaciones se tocan, como “inicios”. Lugares donde es posible inaugurar nuevos universos y lógicas de sentidos que mezclan (aunque siempre en la diferencia de lo que cada nivel es y representa) el hecho artístico y la vida misma, incluso como Lenguajes. 

Armar la trama, dar origen, humanidades laten en escena. Hombres vitales en la fuerza que empuja a la danza a presentar un acontecimiento contenido en cuerpo, mensajes y formas del movimiento. Intrínsecos a la configuración, lenguaje y posibilidad de lectura del movimiento. Mostrar, poner en evidencia algo que se mueve. Ahí donde el deseo empuja, se exterioriza, se expresa, desnudo. La posibilidad de ser muchos a la vez, distintos aunque distinguibles. 

Déborah Kalmar en Qué es la Expresión Corporal afirma que se llama poética a la manera única, personal, irrepetible, intransferible, de captar, de ver, de responder al mundo. La poética es variable, pertenece a cada creador. Es la manera de apropiarse de las técnicas, de emocionarse, y nos procura la irrepetible visión de cada creador en cada momento de su vida y la singular forma de ver el mundo en cada lugar y en cada época. La poética no se enseña aunque sí se estimula. Estamos cerca de que cada danza albergue su propia poética. El cuerpo y la obra como trama entre búsquedas y hallazgos de sentido en la red textual, como traducción en las cualidades del movimiento (como estados, imágenes o fuerzas). Es posible que el universo preverbal (como ‘corporal`, hecho contundente y concreto) y el universo verbal (como inconsciente articulado y abstracto)  confluyan en un proceso de investigación, de composición y de interpretación. Creo en la danza y el cuerpo como relatos y éste como uno de los modos de decir y hacer Expresión Corporal. 

Recuerdo las ideas de Yvonne Rainer en su “manifiesto al no”. Agrego un NO a la división subjetiva del Ser en el Hacer. Cadenas semánticas se enlazan en paralelos: contenido vs forma; creatividad vs disciplina; inteligencia vs amaestramiento; expresión vs técnica.

No polaricemos el arte, volvámoslo singular, en cada época, en cada sociedad. Celebremos el derecho a la vitalidad del crear acontecimientos danzantes. El mundo se nos vuelve infinito,  inmenso e indefinible. Hoy podemos admitirlo y jugar a representarlo. Allí reside la fuente de creación. Atraviesa lo contemporáneo, alcanza un vuelvo antropológico. La vida como manifiesto: se revela, entre devenires, tramas y espirales, como una danza descalza.  

 

TODOS LOS TEXTOS EN PALABRAS

  • OBRAS DESMESURADAS. SI CORREMOS EL VELO ¿QUE HAY? +

    La Historia del Arte, los análisis de diferentes Épocas y las obras de distintos artistas me llevaron a detener mi Leer más
  • Entre la práctica, la poesía y la reflexión pedagógica +

    Asymmetrical-Motion. Notas sobre pedagogía y movimiento, de Lucas Condró y Pablo Messiez. Editorial Con Tinta Me Tienes, 2016. Asymmetrical-Motion, segunda Leer más
  • La danza de la confianza +

    Parte de la política feminista es hacer ver que en la cultura en que vivimos hoy, que el cuerpo es Leer más
  • Naturaleza de la fuerza en el cuerpo y la danza +

    Reseña, reflexión de la autora con motivo de la reimpresión del libro 2017. Recién ahora, luego de la primera edición Leer más
  • Cuerpxs Inquietxs. Encuentros en movimiento. +

    Hace un mes me invitaron a participar de un ciclo de conversaciones llamado “Cuerpxs Inquietxs”. Realizado por el grupo Bailarinxs Leer más
  • HUMANIDAD +

    Humanidad, de Eugenia Estévez y Paula Almirón, nació dentro del ciclo “Bocetados” en agosto de 2014 en el espacio Café Leer más
  • Proceso creativo VENTANAS +

    Aproximadamente a mitad de este año fui convocada a dirigir en el marco de una residencia de danza propuesta por Leer más
  • Resonancias de lo íntimo +

    Siempre llevo una libretita de notas en mi mochila para anotar algún hallazgo sobre un tema que esté investigando, o Leer más
  • Conversaciones en Territorios +

    Tango Crítico es un colectivo que vincula la danza de tango social con el soporte metodológico de la educación popular. Leer más
  • Conversaciones en territorio. Danza comunitaria +

    Ya el título de la charla nos plantea un interrogante ¿De qué territorio estamos hablando, el cuerpo, territorio escénico, según Leer más
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12

ESCRIBEN EN SEGUNDA