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Miércoles, 13 Noviembre 2019 17:25

Manifieste pour...

Inventamos un espacio que ya tiene dos años de existencia. Es un espacio-tiempo de encuentro para tejer lecturas, palabras, escrituras, pensamientos, preguntas y prácticas.

Es un Grupo de lectura, pero también es más y menos que eso. No nos damos el lujo de recolectar certezas. Nos damos el gran lujo de habilitar(nos) mil preguntas. Algo sabemos y es que vamos creando-co-creando una forma de pensar común-afín, en sintonía.

Como de todo espacio que convoca atenciones, que las convoca con mucha fuerza, de este encuentro-rutina semanal-ritual de lecturas emergen otros proyectos. En verdad no son proyectos, son materialidades. Damos existencia a otras materias, que son el encuentro, que son como amasar ñoquis una tarde y ¿es necesario decirlo? a la noche hay cena.

De un espacio-tiempo de encuentro como éste, como éstos, ya que es un grupo que se encuentra sucesivamente, saco una sola conclusión: el pensamiento es materia. Y de esa premisa extraemos esta acción: publicar uno de los textos leídos, debatidos, reflexionados, reeditados, pero (no sobre todo, pero también) traducidos en este contexto.  

El grupo de lectura lo coordina Marie Bardet, lo inventamos juntas, yo juego al maitre (no quisiera que nunca se piense como una productora). En el Proceso, entre nosotras dos, surgen asistencias, asistentes, existencias, existentes, así, Katherine dijo: yo leo y ayudo con la traducción y llegamos a este texto, que es inédito y que nuestra labor conjunta-conjugada, nos permite difundir, invitar a leer, abrir a la charla.

Manifiesto. Qué palabra!! Qué peligro!! Yo no sé francés (jajaja! si...), pero en francés se define así: Proclamation destinée à attirer l'attention du public, à l'alerter sur quelque chose. Esa me gusta. En Español... la RAE, define Manifiesto de la siguiente manera: Atención! las opciones son 4 y se basan en la raíz  del latín manifestus.

1. adj. Descubierto, patente, claro.

2. m. Escrito en que se hace pública declaración de doctrinas, propósitos o programas.

3. m. Declaración de las mercancías que se transportan, a efectos aduaneros o administrativos.

4. m. Exposición del Santísimo Sacramento a la adoración de los fieles. Mañana habrá manifiesto.

Obvio que mi favorita es la cuarta, de más está decirlo.

Pero sobre todo, creo que en Argentina, tenemos una libertad. Para nosotros manifiesto también puede ser lo que se nos cante la gana que sea. Una fiesta de maníes! una fiesta con maní free! una vulgaridad, un eurocentrismo, una necesidad, una postura irrevocable, un chiste, una pregunta. Me gusta pensar que un manifiesto es, puede ser, no dejará de ser nunca una pregunta (a veces mal formulada, pero pregunta al fín).

Para terminar esta introducción, quisiera seguir siendo así, inconducente para algunos, interesante para otros. Pero como me falta la cita de autoridad que legitime mis palabras, pensé en el Statement Socráctico y se me hace fundamental traerlo: Sólo sé que no sé nada... En el grupo de lectura, en esta publicación, en varias de las cosas de las que me encargo en estos días que son mi vida, no es un saber el que se comparte, es una ruta de búsquedas que orientan el ir sabiendo, ahí estamos todo el grupo, Marie, Kathe y yo (que no estaba!) y tantxs otrxs que están lejos y cerca y forman parte.  Y eso, sí, lo podemos compartir.

Asi que acá las palabras del manifiesto, el link al original en Francés y nuestros nombres, para que del Grupo salga algo público y (si da) algo regrese!

Josefina Zuain

 

 

manifiesto por un museo de la danza

manifiesto por

un Centro Coreográfico Nacional

¡No estoy perdiendo la cabeza, simplemente propongo sacar la palabra «Centro», sacar la palabra «Coreográfico» y sacar la palabra «Nacional»!

La palabra «Centro» de Centro Coreográfico Nacional es el resultado de una formidable política pública que probó que el centro podía ser plural y multiplicarse fuera de la capital de Francia. Y para que este impulso perdure, otra emancipación debe ser enunciada hoy: la cuestión del centro y del descentramiento dejaría entonces lugar a un espacio en donde esta problemática sólo subsistiría como una huella.

La búsqueda del «centro»... para un bailarín, la palabra resuena primero físicamente. Hasta no hace tanto tiempo se le pedía sistemáticamente a lo largo de su entrenamiento de «encontrar su centro». Pero hoy en día, se admite generalmente que el cuerpo no tiene centro, y que esto no le hace falta. El cuerpo de la modernidad no necesita centro pues ese centro ausente, ese núcleo que permitía tranquilizarlo, ya no está, ya no está más ahí. Sobre el vacío de un cuerpo expropiado de todo centro, hay lugar para la danza. Es por eso también que podemos borrar la palabra «coreográfico» para volver a ella de otra manera. Es cierto que la danza comprende una dimensión propiamente coreográfica, pero también desborda ampliamente ese marco. La danza es mucho más amplia que lo coreográfico: su territorio debe extenderse si queremos ver abrirse el espacio simbólico bastante cerrado en el cual se sostiene todavía en nuestra sociedad. El espacio de un Centro Coreográfico Nacional tiene que abarcar mucho más allá de lo coreográfico. ¡Es más, deberíamos poder dar la dirección de una institución semejante a un bailarín (y no solamente a coreógrafos)!

Un bailarín es a la vez más y menos que un coreógrafo: es alguien que trabaja bajo la dirección de otros coreógrafos, que también sostiene más que sus propios trabajo y que sabe que su cuerpo se encuentra trabajado por el trabajo de muchos otros, el cuerpo de sus padres, el cuerpo de sus profesores, o el cuerpo del cuerpo social entero. Y si a veces es intérprete de una escritura coreográfica, un bailarín puede también ser cualquiera, cualquiera que un día probó hacerlo. Propongo borrar «coreográfico» porque un Centro Coreográfico Nacional es mucho más que un espacio en el cual un coreógrafo encuentra los medios de desenvolvimiento de su trabajo. Más allá del apoyo a compañías de danza hay que pensar también fuera del marco coreógrafo-intérprete-compañía, sacar de ahí una materia simbólica más rica. Mientras todo el mundo, los practicantes, los creyentes, los artistas, los ingresantes, los excluidos del mundo del arte, quienes pensamos erróneamente que son excluidos, todos los otros, que todavía no saben donde los centros coreográfico se encuentran, podrían encontrar así algo para activar el imaginario. Quien hace danza tiene que tocar hoy mucho más allá del círculo restringido de quienes la estructuran en el día a día, y abrirse a una dimensión antropológica que estalle alegremente los límites inducidos por el dominio propiamente coreográfico.

Y entonces lo «nacional» tampoco alcanza. El espacio mental de una acción de envergadura tiene que ser mínimamente locaglobalregioeuropeointernacionabretotranscontinensud. Universal y particular.

 

Así es como en la fachada podríamos simplemente escribir:

museo de la danza

 

Propongo entonces transformar un centro coreográfico nacional en un Museo de la Danza.

Seriamente.

Seriamente y en alegría.

Propongo fundir todas las tareas normalmente asociadas a un Centro Coreográfico Nacional y mezclarlas en un marco antiguo y nuevo a la vez, un marco divertido y pasado de moda, lleno de polvo y excitante, un museo como no existe en ninguna otra parte. Quisiera operar una transfiguración que dé sentido a las misiones que se fueron amoldando en el curso de la historia de esta institución. Toda la actividad del lugar sería repensada a través de un prisma diferente, un prisma susceptible de unir en un solo movimiento lo patrimonial y lo espectacular, la investigación y la creación, la educación y la fiesta, la apertura a artistas singulares y el deseo de hacer obra colectiva. Me parece que el título, «Museo, Museo de la Danza», tiene la capacidad de actuar como una puerta abierta en grande hacia la cultura y el arte de una danza que no volveremos santuario.

Un nuevo proyecto de Centro Coreográfico Nacional no puede hoy satisfacerse con desarrollar y completar dispositivos que fueron establecidos a lo largo de su desarrollo. Si queremos que el Centro Coreográfico Nacional de Rennes y de Bretaña sea la matriz para la difusión de una danza infinitamente más amplia y que se inscribe localmente más que nunca, que se convierta en un polo de escala internacional, me parece que su política global tiene que ser llevada por un proyecto artístico que de cuerpo a toda su acción. La ciudad de Rennes y la región de Bretaña reúnen las condiciones y la energía necesarias para fabricar un vehículo simbólico que transporte a todo el mundo, los artistas, los públicos, los amateurs, los profesionales, los docentes, los alumnos, los espectadores, los estudiantes, los políticos, los visitantes, los turistas, los investigadores, los periodistas, los ciudadanos, todo el mundo, más allá del mundo transportado habitualmente. Y el dinamismo para que ese vehículo asuma todas las misiones atribuidas a un Centro Coreográfico tomando una dirección radical, nueva, inusitada.

Hay pocos museos de la danza. Muy pocos en el mundo. «Hay en Francia 118 museos de zuecos de madera, pero no hay un solo museo de la esclavitud». Pienso a menudo en esta reflexión escuchada un día en la radio... No hay un verdadero museo de la danza en Francia. La danza y sus actores muchas veces son definidos en oposición a las artes llamadas perennes, durables, estáticas, para las cuales el museo sería un lugar de predilección. Pero si hoy queremos ya no ocultar más el espacio histórico, la cultura, el patrimonio coreográfico, aunque sea el más contemporáneo, entonces es tiempo de mirar, de volver visibles y vivientes los cuerpos en movimiento de una cultura que queda ampliamente por inventar. Y si queremos que la creación coreográfica tome, cuerpo a cuerpo, nuevas direcciones tecnológicas, y abra realmente el espacio transmediático del mundo contemporáneo, entonces me parece que bajo la denominación de «Museo» los artistas van a poder divertirse y crear libremente.

Porque estamos en una época excitante donde la museografía se abre a modos de pensamiento y tecnologías que permiten imaginar totalmente otra cosa más que una exposición de huellas, de vestuarios viejos, de maquetas de escenografías, y algunas fotografías de espectáculos.

Estamos en un momento de la historia en el que el museo puede estar vivo y habitado tanto como un teatro, incluir un espacio virtual, ofrecer un contacto con la danza que sea a la vez práctico, estético y espectacular...

Estamos en un momento de la historia en el cual el museo no excluye para nada los movimientos precarios, ni los movimientos nómadas, efímeros, instantáneos.

Estamos en un momento de la historia en el que el museo puede cambiar TANTO la idea que nos hacemos del museo, COMO la idea que nos hacemos de la danza. Ya que no se trata de fabricar un museo muerto, será un museo vivo de la danza. Los muertos tendrán su lugar, pero entre los vivos. Será llevado adelante por vivos, sostenido entre sus manos.

Para hacer esto, es necesario primero olvidar la imagen de un museo tradicional, porque nuestro espacio es ante todo mental. La fuerza de un museo de la danza reside en buena parte en el hecho de que aún no existe. Que todavía no tiene un lugar apropiado... que el espíritu del lugar llega antes que el lugar…, que todo está por hacer, y que en el cotidiano de esta obra se permiten todas las ideas audaces y todas los excentricidades.

En primer lugar, un museo puede «tener lugar» todos los sábados.

(Un Centro Coreográfico Nacional se sostiene como se sostiene un cabaret, un baile o un dance floor. O también como se sostiene un sitio. Lo podemos sostener contra vientos y mareas porque una suerte de fe nos anima.)

El museo comprendería e incluiría el espectáculo, ya que en nuestra idea, el museo contiene el estudio de danza, el teatro, el bar, la escuela, la exposición, la mediateca.

Este museo en desplazamiento será el caballo de Troya de una ampliación radical de la «producción» de danza en un Centro Coreográfico Nacional. La obra colectiva de un futuro museo de la danza apunta transformar una institución en un espacio simbólico cercano a la epopeya: hay que imaginar una política de difusión provocativa que responda a la necesidad de ampliar radicalmente la cantidad de gente concernida. Al museo no le bastará con «programar» eventos, sino que será una manera de hacer vivir un lugar, un público, un equipo, y convertirlo en un lugar donde se puede ir, como en un museo, sin conocer de antemano la programación del día. Un extraño lugar para un taller, un dancing, un espectáculo, una iniciación en el sentido más fuerte de la palabra. 

 

Para no terminar, un decálogo.

un micro-museo

pero un museo verdadero: que asume plenamente sus misiones de museo y respeta un equilibrio entre sus distintas funciones de conservación, creación, investigación, exposición, difusión, sensibilización, mediación, sin descuidar ninguna. Es esa interdependencia que justifica la creación de una estructura museística.

un museo de artistas

investigadores, coleccionistas, curadores de exposición participantes en la vida del museo, pero ante todo de artistas que lo inventan creando obras. Es entonces un proyecto artístico iniciado por Boris Charmatz, pero puesto a funcionar por numerosos artistas.

un museo excéntrico

que quiere ser una introducción, un aperitivo, un lugar de sensibilización a la danza y a la cultura coreográfica en un sentido amplio, a la historia de los cuerpos, y de sus representaciones. Sin embargo no está exclusivamente centrado sobre el arte coreográfico: no busca establecer una taxonomía de la danza, no se fija como objetivo ofrecer una definición cerrada de la disciplina. Tampoco tiene como ideal dar una representación exhaustiva de diferentes danzas practicadas a través del mundo. Quiere estimular el deseo de conocer.

un museo incorporado

no se elabora sino siendo construido por cuerpos que lo atraviesan, los cuerpos del público, de los artistas, pero también de los empleados del museo (guardias, técnicos, personal administrativo, etc.), que activan las obras y se vuelven ellos mismos intérpretes.

un museo provocativo

aborda la danza y su historia a través de una visión absolutamente contemporánea. Siempre buscando cuestionar los conocimientos ingenuos que cada uno se hace sobre la disciplina. Provoca acercamientos improbables, confrontaciones entre mundos habitualmente extraños uno al otro. Cuestiona las ideas preconcebidas que circulan en torno a la danza y a su vez en otras partes de la sociedad.

 

un museo transgresivo

asume plenamente el hecho de que su actividad no se limita a la búsqueda y a la presentación de un objeto «auténtico»; alienta artistas y visitantes a adueñarse de las obras, estimula el pirateo. La creación artística y la experiencia del visitante están en el corazón de su acción. Lugar de vida, espacio social de controversia, lugar de discurso y de interpretación, no es solamente un espacio de acumulación y de presentación.

un museo permeable

defiende el principio según el cual abrirse a una concepción amplia de la danza, es aceptar y dejarse atravesar por otros movimientos, salir de una identidad fija. Abrirse a la diferencia.

 

un museo con temporalidades complejas

piensa lo efímero y lo perenne, lo experimental y lo patrimonial. Activo, reactivo, móvil, es un museo viral que se puede injertar en otros lugares, difundir la danza allí donde no se la espera. Es también un museo cuyo programa evoluciona con el ritmo de las estaciones, capaz de instalarse en la playa en el verano o de proponer una universidad de invierno...

un museo cooperativo

es independiente, pero funciona en relación con una red de pares, coopera con las instituciones vinculadas a la danza (contemporánea, clásica y tradicional, sabia y popular), los museos, los centros de arte y galerías, los centros de investigación y las universidades y no se sitúa de ninguna manera contra ellas. Teje relaciones profundas con artistas de renombre internacional tales como Mikhail Baryshnikov, Steve Paxton o William Forsythe o de amateurs apasionados.

un museo inmediato

existe desde que el primer gesto fue hecho.

 

---

  

Boris Charmatz

 

Hecho en Leipzig, Berlin, Vienne, Rennes, Vanves, Bruxelles, Montreuil, en algunas noches obstinadas.

 

Traducción de Marie Bardet

Revisada por Katherine Guevara Velasquez

Buenos Aires Sept de 2018

 

Link, al original en francés.

Publicado en En palabras

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