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La muerte no existe

Cómo citar este artículo

Albarracín Malena y Córdoba Camelia (2024) Las muerte no existe. Cuadernosdedanza.com.ar ISSN22508708. Publicado: 7 de Marzo.

 

Una reseña sobre la obra “Hielo Negro”, de Luciana Acuña y Luis Biasotto. 

Obra en un acto con música clásica intensa

Desde ya pedimos disculpas por las palabras anglosajonas empleadas por razones de fuerza mayor en esta reseña.

Mi amiga Julia me llamó una semana antes de mi visita a Buenos Aires para preguntarme si quería ser la coreógrafa de su nueva obra. Se me cayó el coreógrafo, me dijo. Quedamos que sí, nos pasamos presupuestos, dossieres, canciones…

En la película Por el dinero, de Alejo Moguillesvsky, un grupo de teatro vive una odisea al ganar un certamen de artes escénicas en Colombia. El episodio es narrado por uno de los integrantes de la compañía, quien pareciera ser el único sobreviviente de un naufragio en las costas colombianas. No se sabe de qué murieron los restantes miembros del elenco, si por la tragedia del naufragio, o por ser artistas sudamericanos intentando recuperar el dinero invertido en un viaje a un festival de teatro.

Juli me invita a ver Hielo Negro, la nueva de los Krapp. Saca las entradas estando yo todavía en Valencia. Me muero de emoción. Me da mucha curiosidad pero no busco nada, me gusta ir sabiendo lo menos posible.

La pieza fue pensada durante una residencia en una universidad de Hamilton, al norte de Nueva York, y el imaginario que plantea no es otra cosa que la fascinación que provocó en Luciana Acuña y Luis Biasotto el intenso frío y los encierros con largas horas de ensayo.


Es domingo 5 de Marzo, estoy yendo al Sarmiento a reencontrarme con Juli y a ver la nueva de los Krapp. Voy con esa emoción de ir a ver a los ídolos, sí, soy re fanática. Al ver a Juli corro a abrazarla. ¡Cuidado es bicisenda!, me alerta. Sin soltar el abrazo damos unos pasitos muy tangueros hacia adentro de la vereda.


¿Perdón…ustedes son entrenadoras del Cenard? ¿Son bailarinas o deportistas? ¿En el Cenard se baila? ¿Hay clases de Danza contemporánea?

En Hielo Negro, cuatro intérpretes visten unos mamelucos floreados con capuchas de peluche. Luciana y Santiago entran arrastrándose boca abajo al escenario al compás de una música clásica intensa. Hacen el gusanito. 

Música clásica intensa: Romeo y Julieta de Sergei Prokofiev.  

Estoy empezando una obra sobre las expediciones que mi viejo hizo a la Antártida mientras vivíamos en Nueva York.

Se escucha el sonido del viento…

Voy cayendo en cámara lenta: es la primera obra que veo desde que Luis se murió…

Ya hace varios años soy la que vive afuera, aunque un poco siempre viví afuera…tenía cuarenta y cinco días cuando me fui con mis viejos a vivir a Nueva York y cinco años cuando volvimos a Buenos Aires. Me siento conmovida, quizás todavía con algo de jetlag…


(silencio) 


¡Caaameeee, Juuuuliiii, Maaaleeee, Gabyyyy, Luciiiaanaaa!

Entran Milva y Francisco también arrastrándose. Bailan, cuentan cosas, repiten coreografías, van ejecutando un gag detrás del otro. Se ve el entrenamiento, la cancha. Hacen reír y emocionan pero no consecutivamente sino como capas que se superponen y se destiñen una con otra. ¿Me estoy permitiendo sentir lo que siento? ¿Qué voy a escribir en la reseña a cuatro manos con Came? ¿Came querrá escribir a cuatro manos esta reseña?

Se escucha el sonido del viento. Son humanos que están al borde de convertirse en algún animal sobreadaptado a condiciones climáticas adversas.  

Irrumpe un ruido. Es un riel en el medio del público que viene trayendo algo.

Le piden al iluminador ubicado en la cabina que les mande cosas a través del riel que hay puesto en el techo por encima del público en una cajita misteriosa que va y viene, flotando entre el público.

Una cajita con un parlante adentro. La voz en off de Luciana narra momentos de la residencia con Luis en Nueva York, de la nieve, de la visita de un primo de Luis que deja en stand by un ensayo. 

Una playa. Un barco que llega al rescate. Una intérprete que le pregunta a sus compañeros qué acciones le corresponden a ella en la obra.

Una segunda encomienda: unas botas de lluvia que caen destartaladas contra el escenario. Milva quiere hacer su coreo con botas y la hace. El día en el que casi se matan Luis y Luciana… ¿Entra un aire frío por la puerta?...se les cruzó un alce en el camino y en la maniobra el auto se les resbaló…Hielo negro le dijeron que se llamaba esa fina capa imperceptible que queda en el asfalto cuando ya se derritió casi toda la nieve…

Sabes Male, siempre me acuerdo de esa escena de ¿A donde van los muertos?, ¿te acordás? Cuando fuimos con Juli y las chicas, fue la primera obra que vi de los Krapp. Hay una escena en particular: está la sala a oscuras, siento que las butacas tiemblan o yo soy la que tiemblo. Sólo se escuchan las voces de ellos, que gritan nombres, como si se estuvieran llamando entre sí, “Luciana”, “Luis”, y así. Siempre me viene a la memoria esa escena, y afuera, cuando salimos del teatro, llovía un montón.

Me acuerdo que tu viejo hacía un chiste muy gracioso cuando iba manejando el polo rojo que tenía cuando éramos chicas, me dijo Juli. Sacaba las manos del volante, nos miraba por encima de su hombro derecho y decía, haciendo montoncito con las manos, “¿ustedes se creen que voy a soltar el volante?” para que vos y Pau gritaran “¡Papáaa! ¡Agarrá el volante!”.


Luis estaba en la sala del Sarmiento. Papá, a la salida en el recuerdo de Juli.


Esta reseña fue escrita a partir de la función de Hielo Negro, ofrecida el 5 de marzo de 2023 en el Teatro Sarmiento, dentro del FIBA ( Festival Internacional de Buenos Aires)

Ficha técnica

Autoría: Luciana Acuña, Luis Biasotto

Texto: Luciana Acuña, Luis Biasotto, Mariana Chaud

Intérpretes: Luciana Acuña, Francisco Dibar, Santiago Gobernori, Milva Leonardi, Matías Sendón

Creación: Luciana Acuña, Francisco Dibar, Santiago Gobernori, Milva Leonardi, Matías Sendón Diseño de vestuario: Mariana Tirantte

Diseño de escenografía: Ariel Vaccaro

Video: Alejo Moguillansky

Música original: Gabriel Chwojnik

Diseño De Iluminación: Matías Sendón 

Sobre Idea De: Luciana Acuña, Luis Biasotto

Asistencia artística: Ana Inés García

Producción: Gabriela Gobbi

Colaboración en dramaturgia: Alejo Moguillansky

Coreografía: Luciana Acuña, Luis Biasotto, Ana Inés García

Dirección: Luciana Acuña

 

Publicado en En comentarios
Domingo, 03 Junio 2018 19:22

La carta robada, cosas que pasan.

Antes de pensar en lo que veo, me divierte, me resulta intrigante y algo pícaro. Digo que no pienso porque es una sensación en el cuerpo de curiosidad y entusiasmo. No siento la solemnidad de las obras que suponen ser intelectuales.

El juego de la obra, su gran dispositivo espacial, separa el objeto de la causa, produce una pérdida de sentido que funciona lúdicamente y, a su vez, la suspensión de la certeza.

Se ven los hilos, se ve el truco del prestidigitador.

Nada de eso importa. Somos capaces de construir ahí la escena de la escena.  

Separar del cuerpo lo que no es del cuerpo ¿es del cuerpo?, ¿del cuerpo de quién?

¿En qué se convierten nuestras escenas cuando son dictadas por otro? Respondemos a la voz que dirige la escena, a los hilos que mueven las cosas, a las cosas que no toleramos, a las que nos producen amor. Resolvemos como podemos eso que nos mueve y el sentido sólo se cobra cuando lo ausente se hace presente.

Por vicio pensaba en la función de un análisis psicoanalítico, no dejarse llevar por lo obvio, por el sentido de la frase. Cosas que pasan desarma la percepción, nos pone de relevo eso que Freud tanto esfuerzo hizo por instaurar, no hay nada natural en la relación del sujeto con sus objetos.

La cosa, nunca es la cosa, se le agrega el efecto metonímico, las cosas que pasan, que mueven y son movidas. Las cosas también son palabras.

Ver cómo se cocina la cosa hace que se entre de a poco en ese mundo que habita las tinieblas. Nos presenta ante el embrollo de la percepción, ante la ficción que se crea para entender algo, para construir un sentido allí donde en principio sólo hay fragmentos, indicios, signos de una posible cadena de significación que se manifiesta en un cuerpo que se mueve, que reacciona, que activa.

Desarmar una cosa lleva tiempo.

Para que un niño cumpla 5 años hay que esperar que pasen 5 años. Por supuesto con eso no alcanza para decir que efectivamente allí encontremos un niño, es necesario que a ese niño le pasen cosas para que pueda crecer.

Algo así me pasa con el material de la obra, se toman el tiempo para que encontremos a ese niño sin saltear el escollo de la duración. Sus escenas son tiempo, tiempo que permite la experiencia sensorial y tiempo necesario para desarticular los artificios de la mente y la percepción. Con el tiempo saboreo después de verla esas cuestiones que caen por último, cuando lo literal trasciende la literalidad y esto en mí produce un gran placer estético.

La escena final transcurre en su temporalidad necesaria, anunciada por una frase de esas que fueron pasando durante toda la obra. Tiempo de la construcción, de dejar entrar lo que en otras lógicas de la obra de arte hubiese quedado por fuera para dar lugar a la escena esperada. Pero la previa es lo que hace al valor estético de lo esperado que es de por sí un misterio y a su vez la posibilidad de comprender algo, pero sólo a posteriori.

El final de la escena, se despliega en la quietud y produce el efecto de lo siniestro, ese momento en que lo familiar se vuelve extraño. Incluso cuando has vivenciado cómo has llegado a ver lo que estás viendo. No es una imagen, es una escena que condensa en una imagen ominosa. El efecto que invita a la pregunta, al desandado de lo obvio. Entiendo que la obra también funciona así, invitando a conectar con lo misterioso o, si andamos defensivos, a hacernos los boludos frente a lo que lo abierto nos presenta, sobre los puntos personales en los que nos interroga y que no son ya los tranquilizantes temas tradicionales que todos creemos tener en común.

Mientras quedo fascinada por el efecto del final, que no se cierra a responder un tema universal, que es para mí inesperado y placentero, un señor le dice a la mujer que se encuentra junto a él: ¿Habrá que aplaudir? La mujer le responde: No, creo que no, Roberto.

 

Comentario para Cosas que pasan de Luis Biasotto. Función 14 octubre 2017. Cultural San Martín.

FICHA ARTÍSTICA

Creación: Luciana Acuña, Luis Biasotto, Gabriela Gobbi, Agustina Sario, Matthieu Perpoint | Performers: Luciana Acuña, Luis Biasotto, Gabriel Chwojnik, Gabriela Gobbi, Agustina Sario, Matthieu Perpoint, Paula Russ | Concepción musical: Gabriel Chwojnik | Concepto, diseño y realización escenográfica: Ariel Vaccaro | Diseño de iluminación: Matías Sendón | Asistencia de iluminación: Adrian Grimozzi | Vestuario: Gabriela A. Fernández | Revisión y asesoramiento de texto: Mariano Pensotti | Trailer: Alejo Moguillansky, Mauricio Sanches | Asistencia general: Paula Russ | Producción general: Gabriela Gobbi | Fotos: Néstor Barbitta

 

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