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Martes, 23 Agosto 2016 13:58

Con-vivencia 12/24 -Segunda . En Documentos. Seminario de Lisandro Rodríguez por Lucila Sol

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Seminario Lisandro Rodríguez: ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuánto? ¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Por qué?

 Indicios de porque; ¿Por qué Lisandro Rodríguez?

Recuerdo que el nombre de Lisandro Rodríguez había pasado bastante por mi entorno el año anterior; mi compañera de casa estuvo varios meses en un laboratorio y escuche toneladas de situaciones, pero más importante es el recuerdo de sus obras. La naturalidad y la potencia que emanaban los actores al espectador, fue el  motor que me impulso a esta semana.

¿Qué?

El seminario se llama: Teatro Urgente: La Violencia.

Primeramente me llama la atención el teatro urgente, la palabra urgencia me enreda la panza en el lunes feriado que inicia estos encuentros. La violencia que le sigue al título solo me intriga.

Llego temprano, me acomodo, me cambio la ropa y me saco las zapatillas. Percibo en mí un código de danza, me vuelvo a poner las zapatillas. Me controla la ansiedad, agarró el cuaderno me siento a escribir. Escribo varias preguntas sobre la urgencia, la danza y el teatro. Y preguntó sobre el hacer y el contener, ese binomio  me refiere acciones de violencia, me vienen imágenes las deshago y hago cuadritos en un cuaderno grande de estudios del 2016.

Se presenta, abre un espacio de 2 minutos por si alguien quiere decir algo, estamos bastante callados.

-A mí me llama la atención el título total, teatro urgente dos puntos la violencia. Lo de urgente me llama la atención., me estoy haciendo preguntas sobre eso… -digo buscando encuentro.

Lisandro ni asiente, ni nada.

Luego habla, anoto palabras sueltas:

Hipótesis----- Violencia

La Imagen como motor.

Laboratorio----- Prueba.

Actuación como espacio de operación/ forma expresiva.

Preguntas/ Entrenar la mirada.

Ojos/ anteojos.

Trabajaremos imágenes  …… reflejar lo que vemos.

Y comienzan nuevas preguntas: ¿Qué?

Primer ejercicio:

Empiezo a preguntar y me preguntan.  ¿Qué pregunto? Cada tanto vemos estímulos de bibliografía. ¿Qué sumar de eso? Por momentos escucho a Lisandro guiando; escucho y no escucho. Entiendo y no entiendo. ¿Qué?

Ahora sí nos presentamos. Más preguntas: ¿propio o ajeno? ¿lo otro? ¿el otro? ¿yo?

Apunto de dormir haciendo la tarea de preguntas me viene una imagen: Momentos de desechos.

¿Cómo?

Nuevo día, martes. Soy una alumna desordenada, no tengo toda la tarea. Esto de preguntar se me está haciendo difícil.

Nos encontramos, hablando sobre posibilidades y dificultades de la tarea, tacho preguntas y las remarco, me pregunto porque me pregunté eso. Y claramente no tengo respuestas.

Dinámicamente tiramos a una ronda un montón de preguntas, algunas me gustan, otras no entiendo, otras parecen técnicas, en fin: muchas preguntas.

Se expande el ejercicio y elegí ser observadora. Comienza a guiar rápidamente Lisandro. Su guía me limpia el pensamiento, los cuestionamientos se vuelven respuestas. Veo la apropiación que profesa Lisandro en miradas fugaces, veo potencia en gestos simples y el estado abierto  y preparado para lo que sucede comienza a gestarse. Yo quiero hacer eso ¿cómo sucedió? ¿Cómo se permitieron eso? Yo quiero, pero ¿cómo?

Recuerdo imágenes del día anterior sobre el entrenar la mirada y ser tierra fértil. Así arranque los yuyos de preguntas viejas sobre danza y teatro, ahora no tienen sentido. Me olvido de si es urgente o en paz. Me concentro en La violencia y salimos a buscarla a ver si esa semilla habilita el entrenamiento propuesto en el seminario.

La calle nos violeta y excita. Volvemos. Nos da más tarea.

23.00 termina mi día y el menjunje de preguntas no me deja ordenar ni un poco la tarea.

Mañana será otro día.

¿Cuanto? ¿Dónde?

Temprano me baño, me hago unos mates y mi tarea. El placer de escribir bien directo, hacia el otro, me despierta un gran interés y ser concreta un desafío. Escribo y recuerdo palabras de Lisandro, no me incomodan, me guían. Palabras cómo: Descripción, Imagen clara, concreto, sin traumitas, quitar máscaras y costumbres, no convenciones,  etc.

Voy a un ensayo, termina tarde. Corro al seminario, el subte está tardando. Sí, tarda en arrancar, va lento. El subte tarda. No almorcé! Pido un sándwich; ¿Cuánto? (me quieren cobrar $70 pesos por un sándwich chiquito). Me peleó, compro otra cosa y camino rápido mientras voy comiendo. Llegué tarde.

Todos están en grupo trabajando, Lisandro me manda a un grupo. Entro exaltada y queriendo hacer y no entiendo bien que. Miro alrededor, todos trabajan una escena. Nos paramos para iniciar y escucho que faltan 5 minutos.  Intentamos ordenar ideas;  falta 1 minuto, se escucha.

Lisandro:- Empezamos con las chicas.

Nos mira.

¿Qué? ¿Qué empezamos qué? ¿Dónde? No pudimos más que entregarnos. Y así mezcladas nos expusimos y el tiempo acomodó un poco la cosa. 5 minutos según para que puede ser mucho o poco; atender el tiempo es un potencial y hasta una tortura. ¿Cuánto tiempo nos queda? ¿Cuánto tiempo te queda a vos?  Y fuertemente resalto una pregunta en un ejercicio: ¿Dónde estamos?

Miró las otras escenas. Me gustan. Me disparan deseos y violencia. Nos juzgó, disfruto.

Disfruto de potencias muy simples y sensibles. Apoyadas a punto finos y disparadores de tanta intensidad que no es necesario nombrar de más.

¿Cuándo?

Cuando podes bajar todos esos pensamientos a papel, al cuerpo, a una imagen clara, al presente todo se dispara hacia afuera. Mi tarea está resuelta, una hipótesis planteada y el principio de un nuevo material a degustar.

Llegó solo minutos pasadas de las 13hs. Nos cambiamos, una tarea era llevar vestuario. Nos sentamos en un semicírculo delante de una mesa y en un costado una silla. Somos actores y espectadores, somos activos y presentes ante la posibilidad de ese soporte. Una mesa y una silla.

Lisandro: _ ¿Quién empieza?

No me impulsa empezar  y me siento más cómodamente. Aun cuando la ansiedad comienza a gestarse. Sentir que todo lo que fui escribiendo debía ser un motor para entrar en esa dimensión de mesa y silla a descubrir me genera un nervio poco conocido. Registro en mi cuerpo muchas formas de sentarse y me acomodo a entrar en la propuesta ajena, entendiendo que lo ajeno y lo propio puede fundirse. Transcurre una propuesta.

Lisandro guía, repeticiones, exponiendo datos palpables para atender, desarma el cuerpo, suma propuestas con objetos, intenciones claras y simples que ordenan y desordenan cada vez más la propuesta. Se vuelve escena!!

Van pasando, me pregunto: ¿Paso? ¿Cuándo?

Y así van pasando propuestas que se vuelven escena. ¿Cuándo se vuelven escena?

Aquí y ahora.

Hablamos un poquito: ¿Qué sucedió? Indaga Lisandro.

Compartimos pensamientos e imaginarios. Los momentos más deseables y gustosos para cada uno. Que nos sucedió mirando. Que les sucedió,  me doy cuenta que: yo no pasé por tener ante la urgencia, el nervio. Anoto frases que resuenan:

 Tiene que ver con el no actuar.

 Libertad.

 Presencia.

 El armado del espacio.

 Percibir y aceptar lo que empieza a suceder.

 Yo me imagine que se imaginó cada uno,  lo que quiso construir.

 Abandonar.

 Acontecer.

Lisandro dice: Uno no se puede esconder.

Verdad como materia.

Hay que conquistar esa mirada, en donde se pueda ver un mundo de una imagen.

Más tarea más revisar todas las anteriores tareas.

Voy charlando con compañeras al subte, comparten sus cuestionamientos y sus deseos.

Los caminos se bifurcan.

Finales del  ¿Por qué?

Último día.

Circulo de encuentro, todos con sus vestuarios más cada uno de los materiales trabajados a mano. Entrevistas, imágenes, calle, chat, cartas, momentos importantes, fotos y regalos.

-          Vamos hacer una obra que va a durar 1 hora y media. Lo importante es estar presente, siempre con un sí. Siempre a mano el material.  Yo la voy a  dirigir- nos cuenta Lisandro.

Preparamos el cuerpo, acciones, atenciones variadas, solo y con los otros, con el espacio. Seguimos, nos siguen y sigue pasando. Nos sentamos y… Hacemos una obra, donde toda la semana se conjuga y se condensa. El entrenamiento de llevar todo a la magia de la escena y así mismo seguir entrenando.

Hablamos de la semana, aparecen muchos encuentros, coincidencias. Un olor común a todos, una semana que nos hizo vibrar en un mismo sentido.

Pregunto ahora: ¿Por qué?

La pregunta: ¿Por qué? , es un cuestionamiento fundante. Y cuando el entrenamiento es fundante, generas un nuevo motivo, un nuevo inicio, una nueva hipótesis. Entrenar un modo de ver el mundo, vuelve ese deseo más fundante, más fundamental.

Sábado 20 de agosto, escribo el final de un registro, el principio de una nueva forma de estar.

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Este texto fue realizado para el Seminario coordinado por Lisandro Rodriguez,realizado la semana del 15 al 19 de Agosto de 2016 en la Fábrica Escénica, en el marco de Convivencia Segunda y 12/24.

Lucila Sol

Buenos Aires 1986, día del escritor, nací sin llorar. Estudie  desde los 7 años de edad variadas técnicas de danza: clásica, moderna, contemporánea, tango, folklore, tanto en el IUNA como por fuera, hasta convertirme en bailarina contemporánea independiente de todo, por todos y para todos y todas. Pensando y repensando fui entre tanto escribiéndome en ideas, poéticas  filosofías y situaciones. Tres poesías editadas y muchas en revisión constante. Tres cursos de filosofía  en el Instituto Psicoanalítico Argentino me llevaron al CBC de psicología, con poca profundidad en la carrera  y demasiada terapia encima abandoné, y el llanto de nacer sin llorar y estudiar  de todo sin título para demostrar.

 

Hoy  en el variado coctel de vivencias y estudios, me dedico a la docencia en UNIFICARTE en base al entrenamiento y  la danza, para ampliar la conciencia equilibrando con la percepción y la corporalidad.  En la escena trabajo en proyectos puntuales como bailarina,  actriz o performer, y por expandir mi visión hacia la dirección; entre esto y aquello la colaboración para Segunda encierra mi búsqueda de unificar  lenguajes y trascender  su especificidad. 

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