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Miércoles, 16 Enero 2019 14:04

La Ribot, escurridiza y combativa

La artista española La Ribot (Madrid, 1962) se ha caracterizado por usar el humor, la sátira y su propio cuerpo para enviar mensajes profundamente críticos sobre la sociedad en la que vivimos. Su trabajo se puede situar en una generación de artistas, coreógrafos, bailarines y performers que se integraron a la escena europea a principios de la década de los 90, como Jérôme Bel, Meg Stuart, Xavier Le Roy, Vera Mantero y Jonathan Burrows, entre otros. Es una generación que decidió reimaginar, sin miedo, lo que la danza y su experiencia podían ser. Expandieron los límites y a menudo los cruzaron. Desde distintas perspectivas y con intersecciones entre prácticas artísticas, desarrollaron y encarnaron un entendimiento de la danza y del performance muy distinto al de la generación que les precedía.

Los coreógrafos experimentales anteriores se había alimentado principalmente de la práctica teatral, tomando sus dispositivos, formas y estructuras. La danza-teatro de Pina Bausch y el teatro físico de Lloyd Newson y su compañía DV8, son ejemplos muy claros de esto. Adoptaron un modo de ver la danza a través del proscenio y utilizaron artefactos ilusorios (como el vestuario y la escenografía) para sostener el contenido de sus propuestas. En concreto, el trabajo de Bausch se centró en la expresión física del cuerpo en movimiento. Respondiendo a la pregunta no sobre cómo se mueve el cuerpo, si no por qué, Bausch apostó por situar el cuerpo del performer como un ser con identidad, experiencias e historia personal, al cual el espectador podría acceder a través del movimiento mismo.

Consciente de esta historia de búsquedas pero con la intención de seguir abriendo horizontes, la madrileña María José Ribot fue pionera en la tendencia de nutrir la danza de otras disciplinas creativas, como las artes plásticas y el arte del performance (1) — incluso de forma distinta a la experimentación disciplinaria que desde los sesenta y setenta ya se notaba en Estados Unidos, con el trabajo del Judson Dance Theater por ejemplo —.

En la década de los noventa, La Ribot se colocó al frente de una tendencia que se popularizó entre muchos coreógrafos de interesarse no sólo por los métodos de las artes visuales, sino por su espacio, las galerías y museos, rompiendo con la idea de un “frente” escénico y apostando más a la acción real que al movimiento: beber agua, sentarse en una silla o escribir, son elementos que están presentes en el trabajo de la artista desde entonces. Estas propuestas encontraron mayor apertura y apoyo entre las instituciones de las artes visuales que en las de la danza.

 

La Ribot 09 Photo: Carole Parodi. Fotografía de dancetechtv, bajo licencia de CC.

 

En 1991, La Ribot creó Socorro! Gloria! un solo de siete minutos que representa un striptease. Quizás en ese momento ella no lo previó, pero este trabajo se convirtió en la semilla que daría vida al proyecto más importante de su vida como artista, su serie de Piezas distinguidas. Ya en Socorro! Gloria! vemos la claridad, precisión y buen timing de sus acciones, que en este caso se articulan por un discurso feminista presentado con humor: una mujer que se queda muda frente a un micrófono, y lo único que hace es quitarse prenda tras prenda (y es que hay demasiada ropa que quitarse), hasta quedar completamente desnuda.

Fue una semilla y no una condena. En sus siguientes proyectos, La Ribot ha tenido la capacidad y la libertad artística de merodear por todos los cuartos de la casa. El proyecto de Piezas distinguidas consiste en breves propuestas que duran de 30 segundos a 7 minutos. Es en especial con estas propuestas que La Ribot extiende y borra los límites entre el arte del performance, las artes visuales y la danza contemporánea.  Las ha ido enumerando y separando por series, y planea algún día llegar a la número 100. 

Es muy interesante observar cómo, a través de los años, el enfoque, los materiales y medios de estas piezas han ido cambiando. Esto ha tenido que ver tanto con la madurez creativa y los distintos intereses de La Ribot, como con la ciudad y el contexto en el que se encuentra. La primera serie de 13 Piezas distinguidas (1993-94) fue creada en Madrid durante años de crisis. Poca estabilidad y pocos recursos la obligaron a utilizar materiales muy simples como cartón, prendas de ropa, sillas de madera, un libro, estambre, etc. A pesar de la precariedad, el humor es palpable.

La segunda serie, Más distinguidas, termina en 1997. Ese mismo año decidió mudarse a Londres, en donde residiría durante los próximos siete años. Fue ahí que encontró una plataforma de apoyo para su práctica interdisciplinaria y donde inclusive existía ya un término para acercarse a definirla: el Live Art, que llevaba unos años cocinándose en el mundo del arte londinense. En palabras de Lois Keidan (2): 

“El Live Art es una manera de pensar acerca de qué es el arte y las maneras en las que puede ser experimentado. Usando el cuerpo como espacio y tema principal, y derivando elementos del arte del performance, las artes visuales, el teatro y la danza, el Live Art es emprendido por artistas que trabajan a través de distintas disciplinas, contextos y sitios para abrir nuevos modelos artísticos, nuevos lenguajes para la representación de ideas e identidades, nuevas maneras de animar el espacio y los lugares, y nuevos enfoques para involucrar a las audiencias. Como una práctica encarnada, el Live Art es particularmente potente para mujeres, negros, queer, discapacitados, entre otros artistas marginados o poco representados, y ha jugado un rol crítico en la búsqueda por formar los discursos de la política de identidades y en representar otras maneras de ver y estar en el mundo” (3).

Es con la tercera serie de las Piezas distinguidas, Still Distinguished (2000), en donde La Ribot decide usar video por primera vez y trasladar su trabajo al espacio de la galería. Aunque originalmente creó las primeras dos series para un espacio teatral en donde el performer y el espectador están separados, aquí se da cuenta que las Piezas distinguidas pueden existir sin esa limitación y que el espectador puede tener la experiencia de mirarlas desde cualquier ángulo y tan cerca como sea posible. Al conjunto de estas tres primeras series, perfectamente calculadas, La Ribot lo ha bautizado como Panorámix. Una representación del total dura aproximadamente tres horas y contiene 34 piezas distinguidas. Su característica fundamental es el uso de su cuerpo desnudo, que presenta como un elemento tangible más. Los objetos, la música, las acciones y su cuerpo están en un mismo plano, no hay ningún elemento más importante que otro. Así navega entre una pieza y otra, tomando objetos que se encuentran ya en el espacio, caminando desnuda entre el público y usando su cuerpo como vehículo, lienzo, objeto, materia, material y recipiente.

 

https://www.youtube.com/watch?v=GqU0CsQuGr0

La Ribot está completamente consciente de la historia de explotación, injusticias y prejuicios que carga su cuerpo femenino, y articula mensajes para recalcar dichas injusticias. Podemos ver esto en piezas como la no.14. La primera imagen es ya perturbadora: abriendo y cerrando una silla de madera que ha sido atorada en su pelvis, colgando de su cuello un letrero que dice “se vende”. Sus ojos bien abiertos miran al espectador, nos mira mirándola. La acción se vuelve más rápida e intensa mientras crea un incómodo rechinido de la silla. Lentamente se desliza hasta llegar al suelo. La sugerencia sexual es inevitable, su neutralidad desafiante nos desgarra. 

Otro buen ejemplo de sus reflexiones es la Pieza distinguida no. 27, Another Bloody Mary. Comienza colocando objetos rojos en el suelo como cajas, pedazos de tela y legos. Poniéndolos uno junto a otro, La Ribot crea una imagen que bien podría representar una mancha de sangre. Segundos después, se cubre la cabeza y el pubis con una peluca amarilla y se pone unos tacones verdes. Mientras la vemos deslizarse lentamente en el perímetro de los objetos, intuimos con temerosa curiosidad lo que está por venir. Apoyándose en uno de sus lados llega al suelo con las piernas abiertas y la espalda arqueada. Se queda ahí inmóvil.

En una provocación para abrir el debate y hacerse preguntas sobre la relación entre el trabajo y el performance, cada pieza distinguida de Panorámix, ha sido vendida a un “propietario distinguido” de la misma manera en que funciona el mercado del arte. Este propietario está invitado a ver su pieza en cualquier lugar del mundo en donde se presente y su nombre aparece en los créditos.

En 2004 La Ribot se trasladó a Ginebra, en donde vive hasta el día de hoy. La cuarta y quinta serie de su obra, PARAdistinguidas (2011) y Another Distinguée (2016), han tomado un rumbo distinto pero igual de emocionante. Una gran diferencia con Panorámix, es que aquí La Ribot involucra a otros performers. Hay claras referencias a piezas distinguidas anteriores. Por ejemplo, en la no. 37. Chairs, Ruth Childs se coloca una silla de madera alrededor de la cintura que inmediatamente nos lleva quince años atrás a la polémica pieza 14. La no. 45, que presentó en México en Julio de 2018, es una pieza aparte que no pertenece a ninguna serie. Junto con Juan Loriente y un bote de pintura roja, los cuerpos son pintados por completo hasta quedar como un par de esculturas vivas.

Fuera del formato de Piezas distinguidas, La Ribot se ha involucrado con otros registros y colaboraciones. Como ejemplo está la pieza duracional Laughing Hole (2006) y Gustavia (2008), donde colaboró con la coreógrafa Francesa Mathilde Monnier. 

Escribir acerca de La Ribot no es fácil, no solamente porque su trabajo mismo se escurre entre las manos, sino porque, propuesta tras propuesta, se va redefiniendo. Sus imágenes y acciones tocan nuestras entrañas al tiempo que invitan a la reflexión. Nos recuerdan que es a partir del cuerpo, y la consciencia de su historia, que podremos dar la batalla para que todos los cuerpos puedan ser escuchados.

 

Coral Montejano Cantoral. Estudia la Maestría en Danza Contemporánea en The Place, Londres. 

Este texto fue originalmente publicado en la revista Nexos el 28 de Julio de 2018, México. https://cultura.nexos.com.mx/?p=16412 

Ph. Crédito para foto: no. 14 Fotografía tomada de Musée de la danse.

 

 

Notas:

1.Traducción del ingles de performance art, distinto a performing arts.

2. Lois Keidan fue directora de Live Arts en el Institute of Contemporary Arts de Londres entre 1992-97. Actualmente, es directora de Live Art Development Agency (LADA), que cofundó en 1999. http://www.thisisliveart.co.uk/

3. Keidan, 2017, p.38.

 

Bibliografía:

Keidan, L. (2017). La Ribot: Distinguished Artist / An introduction. En Occuuppatiooon! Berlin

Lachino, H. (n.d.) “La Ribot: Arte político” en La Tempestad. No.86 p.66.

Rousier, C. (ed.) (2004). La Ribot. Merz & centre national de la danse.

Sergej Pristas, G. (2002). 'Whispering with our bodies' Interview with La Ribot. 

Zagreb, Croatia: performing arts magazine. No.24/25 p.18-23.

 

Publicado en En palabras
Sábado, 16 Septiembre 2017 20:23

De la danza al cáncer y del cáncer a la danza.

En 1987 comencé a trabajar en mi tesis para el doctorado en biología molecular y celular. Al mismo tiempo, empecé a tomar dos clases de danza a la semana.

Xavier Le Roy

Fui a ver un domingo de lluvia la presentación de la tesis de maestría de Caterina Mora. Conocí un lugar nuevo, un espacio que no se dedica exclusivamente a la danza, que de hecho creo que es la primera vez que alberga una propuesta de danza.

La performance-danza toma un texto del famoso coreógrafo francés Xavier Le Roy. Caterina pide permiso para utilizar el texto. Y en ese gesto de traer a los márgenes… Estoy a punto de pensar con parámetros retrógrados… En verdad me pregunto ¿de qué manera podríamos reelaborar este tipo de pensamiento?

La primera vez que vi el flyer de la obra le escribí a cate y le dije “jugado el nombre!”. No sabía por supuesto de qué se trataba el trabajo, pero tan sólo en el título había una operación de tipo artístico-institucional del circuito, había un gesto que estaba ya operando en el simple acto de nombrar. Aparte resultó ser que la obra es una conferencia que da Caterina pero que dió Xavier en Argentina hace unos cuantos años y como el texto fue “prestado” Caterina tiene que contarlo en masculino para “respetarlo”.

La conferencia relata las experiencias de investigación que Xavier llevó adelante antes de terminar por decidirse a abocarse a la danza. Cruza sus reflexiones en torno a su objeto de investigación, con su relación inestable con su entrenamiento corporal. Este relato teje distintos estratos de la biografía del artista, pone nuevamente (una vez más)  sobre el tapete una problemática que todos los artistas atraviesan en algún momento de sus biografías que tiene que ver con el punto de inflexión, el giro dramático. Caterina dice, Xavier mediante: “¿Cuál es el objetivo en volverse más y más específico? ¿Es esa una manera de entender el cuerpo humano?”

No sabemos si las biografías son lo que son porque tienden a construirse de esta manera o son lo que son porque verdaderamente esta es la naturaleza de la vida del artista. Las biografías se relatan de modo heroico donde el artista aparece como un sobreviviente de una lucha. Una lucha que se libra entre tensiones sociales, económicas, cuestiones del talento, del don, del ser o no ser. Las investigaciones que lo llevaron a Xavier a terminar por decidirse por la danza fueron en torno al cáncer. El cáncer es una manifestación del cuerpo que no se entiende, la medicina se relaciona con el cáncer librándole una batalla.

Pocas semanas antes de ir a ver la obra de Caterina, le conté en un audio de WhatsApp que había estado enferma de cáncer y que esa era la razón por la cual tenía el pelo tan cortito. A lo largo del año pasado, mientras yo recibía mi quimioterapia, con Caterina nos vimos muy poco, cruzamos palabras virtuales, ella estuvo en mi casa más de una vez y yo no estaba. Al escuchar la conferencia de Xavier por Caterina pronunciada y bailada en relación a su propia biografía, se cruzaban diferentes planos de sentido en donde también aparecíamos mi enfermedad y yo. La biografía de todo bailarín, la lucha, el cuerpo que aprende, que desarrolla y que despliega. El cuerpo que enferma, que recupera, que sobrevive. El talento, el esfuerzo, la creación. La decisión.

Cuenta Xavier, cuenta Caterina “Cuando estaba en el laboratorio, mi tarea era estudiar en vivo la expresión de oncogenes en el cáncer de mama. Los oncogenes son genes que, después de modificarse a nivel estructural o expresivo, tiene capacidad de transformarse y entonces forman parte de algunos mecanismos del cáncer”.

Las enfermedades se manifiestan como un gran enigma, un misterio  que vira las biografías (también las de los artistas). Yo le digo un llamado y sé que los que no lo escuchan huyen espantados. Los que se encuentran aptos para escuchar cuando una enfermedad les habla son los sobrevivientes. Ser sobreviviente, sobreponerse al mandato, sobreponerse al cuerpo. Nuevamente aparece el héroe, aquel que sobrevive a una lucha que ha puesto en riesgo su vida.

Y se manifiesta en esta pieza una relación, un vaivén que une la danza y el cáncer. Un tránsito, una construcción para la decisión y todas las  biografías.

Contar la biografía de uno es una forma de hacer estética de la propia vida, es una forma de crear una ficción, de decir que algo que es pero que no necesariamente es y que en el decir que eso es uno ya está haciéndolo ser. O, como diría Xavier, como dice Caterina “muy a menudo tenía la sensación de que estaba a la observando y transformando lo que observaba”.

Quizás plantados desde este punto es donde puedan repensarse las relaciones que se establecen entre los artistas que se miran. Si yo digo que admiro. Si yo digo que formo parte. Si yo digo que luché y sobreviví. Si yo digo que mi vida es esta determinada cosa que es: hago vida. Y en esa relación quizás el ser atrevido, el generar una autobiografía, el posicionarse frente a una escena que plantea problemáticas comunes (aunque sea estableciendo un paralelo entre Francia y Argentina), es un gesto que deshace la relación centro-periferia, que la repiensa para anunciar que es una cuestión de posición.

La decisión entonces, el momento decisivo, que se relata en la biografía del héroe como aquel momento clave en el que se da cuenta de qué es lo que debe hacer para sobrevivir y qué es lo que quiere hacer de ahí en más de su vida, es el capítulo clave de la biografía de Xavier, de Caterina, de todos los bailarines del mundo. Es el momento de la inflexión, es cuando la rueda se convierte en hechizo y el centro y la periferia se disuelven. De eso se trata la obra de Caterina.

 

Este comentario fue escrito a partir de la instancia de apertura al público de XLROYxCM (Xavier Le Roy por Caterina Mora), en Espacio La Materia. El trabajo es la Tesis de Maestría en Teatro y Artes performáticas (Dpto. de Artes Dramáticas, UNA). La Materia Espacio Cultural – Malabia 1077

 

Ficha Técnica

Quiénes
Sostiene y lleva a cabo el proyecto: Caterina Mora
Asiste, confía y toma fotos: Lucas Trouillard
Texto: Xavier Le Roy
Traducción: Susana Tambutti y Alejandro Karasik

Más quiénes
Específicamente gracias por sus instalaciones: residencia en espacio La Sede.
Hizo y grabó el candombe: Abelardo Saravia
Hackearon constructivamente: Macarena Orueta, Leslie Cassagne, Micaela Moreno.
Edita genial en Photoshop: Ignacio García Lizziero.
Alimenta la reflexión: Clínica Creativa 2017 de Agustina Sario y Matthieu Perpoint

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