Jueves, 01 Noviembre 2012 04:50

1 2 3 DANZA ENTREVISTA

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Llego puntual a la puerta de Zafra espacio, en Sarmiento casi Jean Jaures,  para encontrarme con Catalina Lescano, alma mater del ciclo 1, 2, 3 danza y socia fundadora  de este espacio.  Toco timbre, espero unos minutos, me abre la puerta David Protte, otro de los tres socios. Nos saludamos con un cordial ‘¡Hola! ¿Cómo estás?’, como otras veces, bastante frecuentes en las últimas semanas durante las cuales estuve trabajando para  el ciclo. Como siempre es un placer llegar, me siento como en mi casa, me reciben con calidez y sencillez. Hay mucho movimiento en Zafra: hay un grupo de músicos ensayando y están las chicas de “mi otra posibilidad”,  haciendo una pasada para la función del día siguiente en el marco de 1, 2, ,3 danza. Están, como siempre, Cata, David, Rosario, haciendo mil tareas: abriendo la puerta, atendiendo las necesidades de los artistas, haciendo difusión, posteando eventos, pegando carteles,  y vaya a saber qué más. 

La casa está abierta, simple y sinceramente, tanto es así que soy yo la que prepara el mate para la entrevista, mientras espero  un ratito a que Cata termine con su ronda de actividades. Nos  sentamos en la cocina y empezamos a charlar. 

¿En qué consiste 1, 2, 3 danza?

1,2,3 danza es un ciclo de danza contemporánea que consiste en solos dúos y tríos, que para mí es un encuentro entre  artistas, ya sean bailarines, o los artistas que hacen audiovisuales, o los que hacen música en vivo, y también un encuentro  de diferentes  públicos. Me parece que la danza contemporánea hoy, en Buenos Aires, está muy separada. Hay algunas corrientes, algunos  maestros, algunas compañías, que están muy ensimismados en su  propio trabajo, y no está  fluyendo, no se están armando redes de bailarines, que es algo muy necesario. 

Esta energía mía de generar el ciclo surgió  porque vi a gente, o a grupos, o a bailarines creyendo que estaban haciendo algo completamente innovador ,  que no estaba sucediendo en ningún lugar, y por ahí sí estaba ya sucediendo en otro lugar;  o que se  sentían solos en alguna búsqueda y tal vez  había otros buscando. Me refiero tanto a búsquedas estéticas, como a  investigación del movimiento, y también a una movida de gestión cultural. Se da una falta de espacio, una falta de producción. 

También es un problema de la educación en la danza, como en otras áreas del arte, donde no se educa el impulso generador y productivo. Hay muchas escuelas que forman bailarines para que después sean peones de un coreógrafo, y terminan haciendo toda una carrera, una búsqueda, para después audicionar  y quedar en una compañía que por ahí no tiene que ver con su búsqueda personal, pero que se sienten presos de que se formaron exclusivamente para ser peones de un coreógrafo. 

Por otro lado el ciclo también tiene que ver con despertar posibilidades de todo tipo ¿cómo un espacio de 5 x 5 puede contener a grupos de danza? Esa fue mi primera pregunta. En eso me ayudó mucho Paula Rodríguez. Yo tenía un prejuicio con mi espacio. Me dijo ‘claro que se puede hacer’. Me fui dando cuenta de que sí, buscando materiales que podían llegar a trabajarse en este espacio. Después Melina Martin me ofreció ayuda para contactarme con más bailarines, con más materiales. Un día me fui a su casa a tomar un café, y yo ya tenía una lista de personas a las que me interesaba convocar pero creo que la dupliqué o la tripliqué. Así que ellas son dos personas que amadrinaron mucho este proyecto. 

¿Quiénes lo organizan?

Lo organizo yo sola, con una ayuda por supuesto. Es una producción de Zafra. Este espacio existe gracias a las tres  personas que lo coordinan, y que la sala  funcione, que tenga sus luces, sus gradas, sus necesidades técnicas cubiertas  es gracias a las tres personas que sostienen Zafra. Pero este es un proyecto que encaré yo y que me hice cargo yo. Ellos acompañan permanentemente, atrás de cada necesidad, locura que a mí se me ocurre en relación a este proyecto. Si hay necesidades de música en vivo está David Protte ahí, ecualizado, poniendo los micrófonos, organizando todo eso que me excede;  y para cualquier otra necesidad está Rosario Albornoz ahí, a la par de todo esto. 

¿Cuáles son los objetivos del ciclo?

Generar un encuentro entre artistas, un encuentro entre espectadores, hacer que los bailarines empiecen a tener una conciencia de que ellos también tienen que ser espectadores, no solamente por una responsabilidad con su propio trabajo productivo, sino también por una responsabilidad con el hecho de que la danza existe como espectáculo o como obra una vez que hay un espectador que la está mirando. Pasa mucho que se ensayan obras  durante un año para hacer tres funciones y nada más, o que nunca se terminan de estrenar porque no se sabe  cómo, no hay espacios, no hay posibilidades de producción. La propuesta tiene que ver con eso: Acá está todo ¿qué necesitan? E invitamos también a que los que participan miren el trabajo de los otros, a que vengan aunque no les toque bailar, porque cada grupo hace dos o tres  presentaciones y nunca se repiten las mismas programaciones. 

¿Y además de los bailarines a qué público está destinado?

¡A todo el mundo! Y en especial a todo el público que todavía se pregunta qué es la danza contemporánea, a los actores que todavía asocian a la danza contemporánea con una búsqueda técnica inalcanzable, que uno tiene que aprender a hacer desde que tiene cinco años, y artistas en general.

¿Qué crees que puede aportar a cada grupo u obra participar en 1, 2, 3 danza, además de la posibilidad que mencionabas de acceder a un espacio donde presentarse?

El encuentro  con un público que no es solamente el de ellos, porque siempre va a haber gente que va a venir a ver los otros trabajos: siempre está la tía, la amiga, la directora, la coreógrafa, el músico amigo de alguien que  tiene ganas de hacer algo en fusión con danza. Un encuentro entre artistas no es solamente un encuentro social, sino un encuentro de producción, entonces  si hay búsquedas que están emparentadas, o que no están emparentadas pero fusionadas pueden ser una bomba, favorecemos que se junten y surjan proyectos nuevos. El  encuentro con el espectador también aporta a  un crecimiento a nivel de representación.  Y por otro lado el hecho de contar con funciones hechas; si quisieran presentar un subsidio para un nuevo  proyecto o presentar esta misma obra en otro espacio, que se reconozca que ya hicieron funciones,  que fueron parte de un ciclo, y que estuvieron programados en esta sala. 

¿Qué expectativas tenés a largo plazo en relación a este ciclo?

Que toda la gente que se pregunte dónde puedo ir a ver danza un viernes venga acá, sin que le importe qué es exactamente, ni por cumplir con  el amigo al que le prometió hace quince  fines de semana... que se convierta en un clásico de los viernes. 

¿Cuál es el modelo organizativo de 1, 2, 3 danza?

Yo creo que la producción es la recreación constante del arte. Soy productora ejecutiva, actriz y bailarina y me parece que para actuar uno requiere  una producción necesaria, ya sea desde la gestión y producción de un personaje, que para mí es desde lo metodológico algo creativo;  ya sea desde la producción concreta de los aspectos necesarios para que la representación exista. Uno no puede solamente crear y pretender que eso se muestre. Me parece que la producción es un hecho sobre el que se está reflexionando mucho, y que es una parte del arte que no es una prima lejana: está pasando a ser un aspecto fundamental de los espacios como este, que son espacios independientes y auto gestionados. Es el arte de la supervivencia. Uno  tiene una idea y la tiene que llevar a cabo, ¿cómo se hace esto? Ahí está  la gestión y la producción. No se trata de que venga  un señor gordo con mucha plata, al  que no le importa la calidad artística sino llevarse  toda la plata a su casa; me  parece que las nuevas generaciones están en otra búsqueda, que se caracteriza por la creatividad. Hay mucho de creatividad en resolver el día a día la producción de un espacio, una compañía, un elenco, una presentación. Por ejemplo  Zafra está  sostenida en su gestión y producción por tres artistas que tienen que estar creando estrategias permanentemente sobre difusión,  sobre la concreción de cada proyecto.  

¿Existe convocatoria o cómo es que se seleccionan los proyectos? ¿Cuáles son los criterios curatoriales?

Este ciclo más que criterios curatoriales tuvo criterios de programación, que son dos cosas distintas. Yo no me siento reflejada ni identificada con todas las propuestas que hay ni creo que todas sean excelentes bajo una sola mirada, porque no confío en eso;  desconfío del criterio de curaduría en ese sentido. Programé este ciclo en una convocatoria cerrada, porque era un proyecto piloto, aunque abarcó tres meses. Me fui acercando a personas que me interesaban, que había visto sus materiales o me interesaba como pensaban o reflexionaban sobre el arte; y por otro lado fui a buscar a personas que me dieran referencias sobre otros artistas. Ahí es donde se ven involucradas las madrinas del proyecto, sobre todo Melina.

Hay muchos criterios que  también tienen que ver con la gestión y la producción del evento.  Tenían que ser trabajos cortos, tenían que poder entrar en el espacio y sentirse cómodos, y tenían que ser algo que para mí fuera representativo de la gestión independiente y de la producción, y de personas que se hicieran cargo de lo que es mostrar su arte. Ese fue mi criterio de programación. Porque, esto es algo que yo le digo a todos los elencos: esto no es un festival de la ciudad, ni de la nación, donde hay un presupuesto otorgado, entonces 1, 2, 3, danza también es una  coproducción de todos los artistas que intervienen: ellos también hacen su convocatoria, ellos también me pasan todas sus reservas a más tardar el viernes a las 5 de la tarde, entienden que son responsables de que esto exista, porque hay una conversación previa. Desde ya ni zafra, ni yo sola podemos sostener a 40 espectadores por fecha.  

¿Qué actores involucra el desempeño del ciclo?

Por un lado están los bailarines, cada grupo con su coreógrafo.  Por otro lado estoy yo atrás de esto, como puestista de luces si se quiere, para que un mismo patcheo resulte para tres obras distintas.  Está Javier Otero que es el técnico en iluminación, con el que me encuentro un día y le actúo, le bailo todas las obras para que entienda los pies (es un momento bastante surrealista). Por otro lado está Zafra como espacio, y cada uno de los representantes de Zafra como actor independiente en relación al 1, 2, 3... Por más que sea un proyecto mío estamos los tres posteando, haciendo eventos, invitando a la gente, somos nosotros en prensa y difusión. Y también Melina Martín en aguante, soporte técnico logístico. 

¿Cómo se financia la producción del ciclo?

El 50% se auto-financia. Todos van a borderaux, que  se divide 30% para Zafra y 70% repartido entre los tres elencos. Del  30% de Zafra por lo general no queda casi nada que exceda al monto del técnico, y esos pocos pesos que exceden al monto del técnico se usan para la gráfica. Como  no alcanza, el resto sale de mi bolsillo. Y hay una de las bailarinas, que en un acto de generosidad inigualable dona su porcentaje, que claro es simbólico, pero son dos afiches más que se imprimen. Se llama Malena Bre, y le estamos muy agradecidos.  Le dijimos que era una locura, pero ella  cree en el proyecto, y está feliz de que existan estas cosas.

¿Cómo se piensa el ciclo en relación a otras propuestas afines?

Hay una producción que es una  idea original de Melina Martín y  Oscar  ¿? , que se llama ‘Que no se repita’, en donde intervienen músicos que se conocen ese mismo día, y están desde las doce del mediodía hasta las nueve de la noche ensayando, creando, produciendo una banda, y al final de la noche, mágicamente, tienen diez temas hechos. Al  principio se basaba solamente en eso, y Melina y Oscar lo hacían en su casa. Yo  me enteré de la propuesta por músicos amigos y la llamé, y le dije: ‘tu propuesta es un delirio, vení  por favor a hacerlo en mi espacio’ Nos conocimos, nos caímos muy bien, y ahora hay bailarines que intervienen en esas performances, y pasa mucho esto de que melina ha venido a ver el 1, 2, 3, danza y probablemente convocará de ahí a bailarines para que estén en ‘Que no se repita’ y yo convoqué bailarines que estuvieron en ‘Que no se repita’ porque me interesó el trabajo para 1, 2, 3 danza. Después hay bailarines que conocieron el espacio y les dieron ganas de hacer un seminario, y me parece que una clase también es un espacio completamente creativo, por lo tanto también es una propuesta artística que está ligada. O el mismo hecho de mirar  el trabajo de otros y estimularse.

 ¿Prevee el ciclo un espacio de críticas o comentarios acerca de las propuestas desarrolladas?

No, en principio no. En principio fue una decisión no tener prensa. Hoy por hoy es algo que tampoco podría afrontar a nivel económico. La prensa convoca la crítica, y en principio no me interesaba que se hicieran críticas sobre los trabajos, para que  de esta manera todos los trabajos tuvieran  la misma difusión y se legitimaran por sí mismos. Pensé que si de entrada, no sabiendo cómo iba a salir el proyecto ni conociendo a fondo los materiales, venía un crítico y hablaba solamente de una de las obras era contraproducente  para el resto. En un futuro si me gustaría que vengan personas a las que les interese hablar sobre procesos de producción y artísticos.  Pero de todos modos tengo mis reservas en relación a las críticas. No conozco gran cantidad  de críticos de danza contemporánea, pero me parece que la crítica está en un momento de crisis en algún punto porque, o está bien lo que está súper hegemonizado y  legitimado, lo que siempre estuvo bien, o se ponen de moda algunas cosas y de repente eso es lo mejor y todo el resto de las investigaciones no tienen cabida. Y no creo que sea así, al contrario, me parece que la danza contemporánea se está redefiniendo, que las búsquedas se están diversificando mucho, por eso es súper necesario este encuentro, este reencuentro: porque ya no son diez los que hacen danza contemporánea, hay  mucha gente, pero para mí hay un proceso medio chato en esto del no cruce. Me  interesa la crítica de los propios bailarines sobre otros trabajos y siempre críticas constructivas. 

El año que viene si quisiera trabajar con un agente de prensa,  y eso va a traer modificaciones en los criterios de programación, donde sí  va a haber una curaduría de mi parte porque tengo que estar muy convencida de qué  es lo que representa al espacio, y todavía no termino de tomar esa decisión. 

¿Cómo funciona Zafra?

Funciona a pulmotor, con amor, con mucho trabajo, con tres personas que se pusieron al hombro un deliro y que  creen en eso todavía, ya llegando casi al segundo año.  Con muchos artistas amigos que pasan por el espacio y le dan mucho amor, creatividad, arte, teatro, danza, música, pedagogía. Con los maestros a los que  les abrimos el espacio  e   invitamos a dar clases acá, en los que confiamos en que representan el espíritu  de zafra, como Matías González Gava y  Malena Albarracín.  Matías por ejemplo, da clases de ballet para contemporáneo.  Alquila la sala una hora y media y jamás se va antes de las dos horas y cuarto, en las que te exprime el cerebro, el cuerpo, el alma y te hace volver a confiar un poco en la técnica, te amiga con eso desde un lugar de placer y de crecimiento, trabaja mucho con el espíritu de cada persona. 

Hay clases, ensayos, se organizan workshops o seminarios de corta duración o intensivos. Y somos nosotros tres, con Rosario Albornoz y con David Protte, trabajando desde las once  de la mañana todos los días sin parar, completamente gratis, juntando la plata de cada actividad para pagar el alquiler. No nos llevamos un peso de nada,  o sea, no hay ningún tipo de lucro. Si  hay servicio de barra o bar es para que la gente no tenga que irse del espacio y pueda quedarse acá consumiendo algo de comida y siendo partícipe de las próximas experiencias  que vengan, ya sea algún espectáculo, performance,  o lo que sea.  

Ahora te pregunto sobre vos ¿cómo definirías tu actividad profesional?

Yo creo que debo ser un poco esquizofrénica, con múltiples personalidades… Hay gente que  conoce todo mi trabajo a través de mis producciones ejecutivas  y no sabe que actúo, hay gente que solamente cree que me dedico a actuar, hay gente que cree que hago performances con bandas de música… todo es real. Yo creo que el afuera nos define, qué es lo que la gente cree de uno y qué es lo que uno cree  de uno   mismo. Si yo te digo cómo empieza y cómo termina mi día, paso de llegar acá, gestionar  cosas que tienen que ver con  zafra, con algunas otras producciones, con Escena… Hay mucho trabajo desde Zafra hacia Escena y por supuesto mucho trabajo desde Escena a todas las salas que son parte. Yo ahí trabajo en la comisión ley. Desde esta comisión, se está logrando una resolución o una ley por año; hace dos semanas logramos una ley que funcionaba solo para los espacios preexistentes a la tragedia de Cromañón, en  donde se flexibilizaron mucho las posibilidades, en donde ya  no  nos consideran comparables  a teatros de 300 espectadores que tienen otras necesidades. También  doy clases de teatro, me encanta dar clases. Tengo dos grupos, estoy enamorada de mis clases, de mis grupos, de mi compañera pedagógica y amiga de toda la vida, que se llama María Abadi, que es una gran actriz y una gran profesora de teatro. Es muy demandante dar clases, a eso le pongo mucha energía. Entreno también: este año hice solamente danza pero el año que viene espero poder volver a entrenar como actriz. Soy actriz, ante todo. Es desde mi necesidad de estar actuando todo el tiempo que genero espacios en donde todo esto sea posible, y me desarrollé como productora ejecutiva para no depender de nadie, porque confío en mi trabajo y en el de mis pares.  Me han llamado de canal encuentro para hacer una coreografía para un ciclo de poesía y lo hice,  me animo aunque no me considero para nada coreógrafa, pero cuando me lo piden lo hago porque  son experiencias que para mí son completamente complementarias.  Bailarina también, me han llamado para bailar y lo hago. 

¿Vas a ver obras de danza?

Soy  mucho mejor espectadora de teatro que de danza, voy a ver danza… me cuesta un poco más pero este año tomé la decisión de que tenía que hacerlo, y empecé a ver más danza.  Teatro veo cada vez que  tengo la oportunidad.  Una gran compañera de ir a ver obras es  María Abadi, mi compañera pedagógica, con la cual  nos sentimos responsables al ser profesoras de dos grupos de teatro de estar estimulándonos todo el tiempo con búsquedas y cosas.  Y el 1, 2, 3 danza me obliga a ver un montón de obras de danza,  y me pone muy feliz estar mirando tanta danza en mí propio espacio.  

 

Llegamos al final de la charla. Nos damos las gracias mutuas, abrazos de despedida. Me voy contagiada no sé muy bien de qué, tal vez de esta alegría que produce  encontrar, crear, entre todos, las estrategias y los medios para concretar lo que parecía  imposible. 

Cecilia Molina

Nací en Bahía Blanca, sobre el final la dictadura. Desde los ocho años practico, veo, hago danza y leo con pasión. Estudié Letras en la Universidad Nacional del Sur. Me recibí de Profesora de Danza Contemporánea en la Escuela de Danza Clásica de Bahía Blanca en la que luego trabajé como docente. Pisando los treinta viene a Buenos Aires. Sigo creando, investigando, haciendo danza. Este año comencé a cursar la maestría en Sociología de la Cultura en la Universidad de San Martín. Soy integrante del Grupo de Estudios de Danza y Performance del IDAES/UNSAM.

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