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Lunes, 05 Diciembre 2016 16:03

Habla Casandra (igual) Horda

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Habla Casandra (igual) Horda

Veo un cuerpo intentando acomodarse, adaptarse a las grietas y deformidades del mundo. Un cuerpo disputado, violentado. Un cuerpo que se agota y cae varias veces. Y un intento desesperado por hablar. Se dice que Casandra, quien tenía el don de la profecía, lo pierde por rechazar a Apolo. Apolo de pura bronca y egolatría, tras escupirle en la boca le quita el poder de vaticinar. O al menos sus vaticinios ya no son oídos. Casandra tiene mucho que decir pero sus palabras no logran salir de su boca. O no nos llegan. Ella lo intenta, gesticula, alcanza a emitir algunos sonidos, pero no la entendemos. Percibimos claramente, eso sí, su angustia y su desesperación. Casandra se desespera por verlo todo y no poder comunicarlo. Según me indican dudosas etimologías Casandra significaría “hermana de los hombres”. Da igual su veracidad. Elijo pensar que es con genuino amor fraternal que Casandra desea advertirnos sobre dramáticos futuros. Hasta que un futuro desgarrante se hace presente y Casandra lentamente sale de escena. Los “hombres”, hermanos a quienes deseaba proteger, despliegan ahora todo su horror y voracidad. Por momentos son individuos desbordados, devorándose, entre ellos y a sí mismos. Enfrentados unos a otros. Luchando por lo que sea. Pero, de pronto y sorpresivamente se unen volviéndose una masa amorfa. Tras atacarnos despiadadamente, nos aliamos. Hacemos lo que todos, vamos hacia los mismos lugares, miramos para el mismo lado. Como un cardúmen, sin conocernos demasiado, sin amor aparente, vamos. Y vivimos en esa constante contradicción: Todos somos uno y Yo soy todo.

Si pudiéramos saber. Si la hubiéramos escuchado. ¿Cuantos engaños hubiéramos evitado? ¿Cuánta sangre menos hubiese corrido?

Casandra vuelve mostrando sus hilos y sus “juguetes”, fetiches vacíos a los cuales está atada, e imagino sus palabras atragantadas. “De ésto les hablo. Pero no me escuchan”. Los humanos se abalanzan sobre ella. Sobre sus fetiches y su carne. El eterno dolor de Casandra es nuestro eterno dolor. ¿Somos una o soy todo? ¿Hacia dónde vamos? ¿Estaré mañana? Intentamos sobrevivir y  permanecer, como especie, como horda, como tribu o como individuo. Dependiendo de las conveniencias del momento y de los “juguetes” disponibles. Aliándonos, desaliándonos y alienándonos.

¿Pero en cambio, que sería de nosotros si Casandra hablara?

Ficha técnica:

HABLA CASANDRA

Interprete y dirección: Rhea Volij |  Música original: Eduardo Felenbok |  Asistente de dirección: Alfrida Podlichevski

HORDA

Intérpretes: Débora Aguiar, Daniel Daverio, Malena Giaquinta, Ignacio Litvac, Claudia Rodríguez Rincón, Ana Laura Ossés, Adrián Polimeni, Tamia Rivero/ Asistente de dirección: Majo Nóbile/ Colaboración creativa: Patricio Suárez/Música en vivo: Jazmín Ortiz Ares | Diseño sonoro: Patricio Suárez | Diseño de luces, escenografía, gráfica: Carlos Coccia LAB |  Diseño de vestuario: Carols Coccia, Pi A Raña |  Realización de vestuario: Pi A Raña, Tamia Rivero | Dirección: Rhea Volij

Este comentario fue escrito para la función del 29 de octubre de 2016 a las 21hs en Espacio Sísmico.

 

 

Mercedes Rivas

Estudié Antropología, algo de Letras, mi formación en danza y artes escénicas en cambio, es más libre y azaroso. Me interesan las cosas mezcladas, el reciclaje, armar cosas nuevas de partes viejas, me gustan los caleidoscopios. SI el universo ya fue creado, concentrémonos en la crianza. El crear se da una vez, el criar es continuo. Así evoluciona el universo, recombinando las cosas infinitamente. Escribo-danzo y crío cosas todo el tiempo desde que tengo memoria, desde antes de saber escribir y coordinar mis movimientos y seguramente desde antes también, cuando ni yo había sido criada. Segunda me parece un caleidoscopio en el que surgen formas y combinaciones nuevas en cada texto, puede haber tres comentarios de la misma obra y los tres son diferentes, develando que cada obra alberga millones. Por eso escribo en Segunda, por la libertad de la crianza infinita. 

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